Behemoth: La tercera no fue la vencida.
20/10/2012
J.P Rodriguez (97 artículos)
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Behemoth: La tercera no fue la vencida.


Finalmente el miércoles 17 de octubre pudimos disfrutar de la tercera presentación de los polacos de Behemoth en nuestro país. Sin teloneros, el Club Kmasú (Ex-Club Cadillac) se fue repletando poco a poco a medida que pasaba la hora, llegando a un lleno bastante decente para una banda de este tonelaje.

Llegué aproximadamente a las 20:00 hrs. sorprendiéndome el hecho de que el Club Cadillac ahora se llamaba Club Kmasú; menos mal que ya había estado en ese recinto cuando vino Mayhem, así que mis habituales problemas de navegación mental fueron anulados por la experiencia. Luego de un rato compartiendo con la gente que uno siempre se encuentra en la entrada, procedí a acreditarme e ingresar al edificio el cual, por apariencia, no me dio la mejor de las espinas en cuanto al sonido pero daba igual: “Me perdí a estos locos dos veces, no voy a aguarme la fiesta antes que empiece”, dije.

Siendo un gran admirador de los polacos, al entrar y ver la portada de Evangelion junto a la imponente batería de Inferno, la piel de gallina fue inevitable; a pesar de que los atriles no eran los que comúnmente usan y la iluminación era bastante simple, el ambiente era muy grato y la gente ladraba a todo pulmón sus ganas por el inicio del show.

Behemoth en Chile Behemoth en Chile Behemoth en Chile Fotos: Julián Pacheco

Uno a uno fueron apareciendo en escena, dejando al último al gran Nergal, quien miró a la muerte a los ojos y logró hacerle el quite; el griterío del público ensordecía apoyando a la banda cuando empezaron su show con “Ov Fire and the Void” el cual casi derrumba el lugar, sin embargo a pesar del éxtasis el tema, desde donde estaba yo por lo menos, el sonido no fue el mejor; las guitarras se escuchaban poco siendo devoradas por el bajo y la batería, y la voz también se perdía un poco en ocasiones. El segundo tema fue “Demigod” el cual continuaría con la demolición y la euforia del respetable, pero siempre con ese “no se qué” del sonido que a veces era bueno y a veces era malo y molestaba como piedra en el zapato.

El tercero fue un temazo del EP And the Forests Dream Eternally (1994), “Moonspell Rites”. Aquí pasó lo que más de uno predijo, poca gente lo disfrutó porque era un tema viejo, dejando en evidencia a más de un posser, aunque rápidamente la gente recobró el ánimo y nuevamente saltó y gritó al son de “Conquer All”, trayendo consigo una considerable mejoría en el sonido, lo que agradecí con mis puños en alto y disfrutando del show desde ahí adelante, como cuando era pendejo, en especial la parte final que tiene un poder y una fuerza únicos.

Sobre el desplante escénico, lo único que se puede decir es que Behemoth se maneja bastante bien, utilizando la ventaja de sus equipos inalámbricos al máximo y paseándose de un extremo al otro del escenario haciendo al público participar en cada uno de los temas y posando para que les sacaran fotos y/o los grabaran, lo cual siempre se agradece. Fue en uno de esos momentos, cuando vi a Nergal poner su pulgar bien arriba (No, no para hacer un Me Gusta) sino que para anunciar otro de los clásicos de la banda, ¡¡¡“Christians to the Lions”!!! Ahí el Mosh no se hizo esperar dando inicio a una faena en donde ningún cristiano pudo haber escapado con vida a pesar de que mi cabeceo con pelo corto era realmente patético, pero en ese momento, nada importaba.

Luego vendría “The Seed ov I” y “Alas, Lord is Upon Me”; aquí la cosa se calmó bastante musicalmente, pero la gente cantó y disfrutó a destajo y no se si sea cosa mía pero esos fueron, según yo, los temas que mejor sonaron y mejor les salieron.

La euforia y el Mosh reaparecerían raudos al momento de anunciar “Decade of Therion”: ‘Apo Pantos Kako Daimonos’!!!! El que no gritó esa parte a todo pulmón, debe morir. Luego vendría uno de mis favoritos que, como baterista, se disfruta de manera especial por su diversidad “At the Left Hand ov God”, que hizo explotar al público desde su inconfundible intro, que casi demuele el Club Kmasú con el inicio: ‘Oh Serpent and Lion’. Cabe destacar al final del tema un personaje que apoyó a Inferno con la percusión a quien simplemente no pude identificar, pero para que se hagan una idea, su mezcla de calvicie, guata pelá y Ketchup (perdón, sangre) daba una imagen como una fusión entre GG Allin y Kratos.

El respetable se haría sentir fuerte nuevamente, con mosh incluido, en “Slaves Shall Serve”, donde su final destruyó gargantas al por mayor e hizo que todos los encargados de seguridad se sintieran humillados y renunciaran al otro día. Luego invadió el escenario uno de los mejores temas de estos polacos, “Chant for Eschaton 2000”, un tema con complejidad 0 y directo a la vena, de esos que, como músico, hacen preguntarte ¿Cómo no se me ocurrió a mí? Un riff bien simple con un ritmo pegajoso, una buena letra y listo. (No recuerdo si fue antes o después pero hubo un momento donde Seth apareció con una bandera de Chile y comenzó a “vomitar sangre”, espectáculo que fue bien recibido por el respetable).

Fue aquí donde, como baterista, me decepcioné como pocas veces; hace rato que me parecía raro que aún no apareciera Inferno con su característico solo rompe-cráneos que aplica en todos los shows, bien, ahora sabemos que no en todos ya que aquí no lo hizo y sé que más de uno se quedó con las ganas, pero bueno, no se podía hacer nada. Lo otro que me sorprendió fue el tema siguiente, “23 (The Youth Manifesto)”, que nos dejó a todos perplejos y con cara de ‘Huh’? A más de uno escuché decir que a lo mejor era un tema nuevo, ya que Nergal había, poco antes, anunciado un nuevo recital y un nuevo disco, a pesar de la rareza, la banda supo adornarlo con un Nergal ensangrentado y con una corona de espinas logrando que el tema se disfrutara igual no más.

Behemoth hizo una breve salida del escenario y al volver supe que me llevaría otra decepción, Nergal aparece en escena con la característica máscara que usa cuando tocan una de sus joyas: “Lucifer”, de inmediato supe que sería la última canción de la presentación de los europeos, un verdadero himno, una excelente ejecución bla bla bla, el tema salió buenísimo pero hasta ahí no más llegaba. Creo que fue un poco más de una hora donde los europeos quedaron debiendo más de un tema. Una salida ordenada de la banda y aplausos del público que no sabía si gritar la típica “No nos vamos ni cagando” o esperar otro tema. La duda, sin embargo, fue rápidamente resuelta por la organización al poner un brutal, desenfrenado y agobiante… Country, si señores, música country que funcionó perfectamente como repelente de metaleros que, junto con el personal de seguridad ladraban a todo pulmón que debíamos salir del lugar como si hubiera una alerta de ántrax, fue ahí donde vi a unos niños con las típicas chaquetas sin mangas llenas de parches quemando unas hojas de biblia…. Por favor niños, dejen el espectáculo a las bandas, ver eso fue verdaderamente vomitivo. Como conclusión el show fue, en sonido, de menos a más y en duración muy corto en comparación con las dos veces anteriores en 2004 y 2008, quizás para cuidar a Nergal de su transplante, pero aún así todos quedamos con gusto a poco. Ojalá que cumplan la promesa de nuevo disco y nuevo show, que así como vamos, sería en 2016 y durará media hora.

Dirt Diver, out.

Por Javier Bravo Flores.

J.P Rodriguez

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