Jon Anderson en Chile: Un íntimo reducto de armonía.
12/12/2011
Julián Pacheco (265 artículos)
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Jon Anderson en Chile: Un íntimo reducto de armonía.


En la calle el mundo bulle caótico, presa del stress, el tráfico y las compras navideñas, pero a unos pocos pasos del bullicio y la maraña de personas, el Teatro Oriente es un mundo diferente, hoy funciona como un reducto de armonía, casi como un gran living, donde el dueño de casa y autor de esta tranquilidad es nada menos que Jon Anderson y su música, su trayectoria, su guitarra y su inmortal voz.

El inglés nos introduce lentamente en un ambiente calmo. El escenario es adornado por unas cuantas velas encendidas y los pocos instrumentos que utilizará el músico en su presentación: dos guitarras, un teclado, un Strumstick y un ukelele. Las luces comienzan a bajar lentamente antes de la salida del mítico y espiritual músico extranjero.

Jon entra al escenario secundado por su esposa, Jane, quien lo acompañará durante todo el show sentada en un costado del escenario. La presencia del pequeño cantante llena todo el teatro, convirtiendo realmente al recinto en un living donde poder observarlo a él y su música en una faceta íntima y desnuda, donde, además, nos demostraría la inagotabilidad de las posibilidades musicales, simplificando al máximo las complejas estructuras de las composiciones, especialmente las de Yes, dándoles un nuevo sentido, uno más simple y comprensible, un sentido, quizás, más inclusivo y participativo.

Luego de la introducción ‘Sun is Calling’, comienza el primer gran clásico: ‘Yours is no disgrace’, tras el cual pide un sonido un poco más amplio para su guitarra y continúa con la alegre ‘Sweet dreams’, seguida por ‘Long distance runaround’. Entre canciones, Jon nos relata anécdotas e historias -como un cuenta cuentos musical o un trovador medieval- y una de ellas, fue de cómo él propuso a la banda Yes el tema ‘Time and a word’, como un reggae al estilo Bob Marley y la banda simplemente dijo “NO”. Tras la historia, tocó el tema en una alegre versión, mucho más cercana al estilo jamaicano, incluyendo hacia el final, la frase “She loves you, yeah, yeah, yeah / and with a love like that you know you shuld be glad”, de The Beatles.

Jon Anderson en Chile Jon Anderson en Chile Jon Anderson en Chile Fotos: Julián Pacheco

Anderson toma su Strumstick y nos cuenta de su enfermedad, unos años atrás, que le obligó a un forzado retiro de seis meses y de cómo su esposa Jane ha salvado su vida en dos ocasiones, lo que saca aplausos para ella de parte del público. Durante ese período de retiro, relató, Jon solía cantar el tema que tocó a continuación, llamado ‘Under Heaven’s Door’, que fue seguido alegremente por el público y su esposa, a la cual envió un beso una vez terminado el tema.

Otro gran clásico llega, también, de la mano de una historia, que esta vez comienza con la suerte que ha tenido de relacionarse con grandes músicos a través de su carrera, entre ellos, Vangelis. Contó cómo juntos compusieron un tema que los llevó a participar del programa ‘Top of The Pops’ y de cómo Vangelis le decía en el camino: “Yo no quiero ser una estrella Pop” y Jon le replicaba: “Piensa en el dinero”, provocando risas en el público; ese tema era ‘I’ll find my way home’, la que acompaña con efectos hechos con su voz.

Luego llegó una de las más aplaudidas y esperadas, ‘Starship Trooper’, seguida por el tema de Simon & Garfunkel (escrito por Paul Simon) y que Yes también interpretara, la hermosa ‘America’, en una sentida y apasionada versión. Continuando con Yes, siguió una sección de ‘The ancient: giants under the sun’ en que Jon agradece a los fans el haber seguido a la banda en aquellos verdaderos viajes sonoros que fueron álbumes como ‘Close to the Edge’ y ‘Tales from Topographic Oceans’. Con ‘Owner of a lonely heart’, el gran clásico de 1983, nos recuerda al Yes que se hizo gigante comercialmente; el tema suena increíble en la versión de Anderson y su guitarra, rápido y entretenido.

El músico se pasa al piano para interpretar secciones de otros grandes temas, entre las que destacaron ‘Set sail’, ‘Close to the edge’, ‘Heart of the sunrise’, ‘Marry me again’ y ‘Revealing science of god’. Una hermosa sección del concierto que fue recibida con atención por la audiencia y un gran aplauso al final de ésta.

Con todo el público secundándolo, haciendo el ‘bum, bum, bum, bum, bum’ del coro y con ukelele en mano, interpretó ‘You got the light’, con la cual se volvió a ese sentimiento de estar en casa, en confianza, con un amigo cantando alegremente y, mientras todo un público recrea alegremente el sonido de un corazón, afuera el mundo sigue funcionando en torno al stress capitalino, pero no acá; acá Jon Anderson tiene la luz y la contagia a todos nosotros. El show continúa con otro maravilloso tema: ‘And you and I’. Esta vez Jon nos cuenta de su primera banda, ‘The Warriors’, formada junto a su hermano Tony, las aventuras que vivieron en aquella época (1963) y cómo fueron influídos por artistas como Elvis Presley, Buddy Holly y, por supuesto, por The Beatles, a quienes pudieron ver en vivo en el club The Cavern, todo esto para introducir al tema ‘Tony and me’ que, entre otras, incluye secciones de clásicos de la época, como ‘Wake up Little Susie’, ‘She loves you’ y ‘Help me Rhonda’. En medio del tema cuenta más anécdotas que hacen reir al público, entre ellas la de un joven que se les acerca para cantar con ellos y les pide tocar ‘Hit the road, Jack’ de Ray Charles y, según Anderson, la voz del joven sonaba igual a la del padre del Rythm & Blues… Ese joven era Joe Cocker, de 16 años.

‘I’ve seen all good people’ hace cantar al público de nuevo e intercala el coro de ‘Give peace a chance’, de John Lennon, en la víspera de un aniversario más del asesinato del emblemático músico. El tema termina con el público cantando el coro y batiendo palmas. Uno de los grandes momentos del concierto. Era tiempo de revisar algo de su primera incursión solista, el gran ‘Olias of Sunhillow’, de 1976, con ‘Flight of the moorglade’ y ‘To the Runner’ que luego seguiría un tema co-escrito con su esposa, ‘Music is the god of the world’.

La introducción ‘Sun is Calling’ sirve esta vez para la llegada de la tremenda ‘Roundabout’, la que es interrumpida por una fan que sube al escenario y besa al cantante, en algo que se está volviendo constante en el recinto de Providencia y que, por suerte, no molestó a Anderson, que retomó el tema en cuanto la mujer fue bajada del escenario. Jon y su esposa dejan el escenario en medio de aplausos y gritos del público.

El encore comenzó con ‘State of independence’ y el público tomó la iniciativa de pararse y acercarse al escenario, intuyendo la pronta partida del músico y seguirían con atención otro bello tema, ‘Wonderous Stories’ que mantiene en un estado de pasiva contemplación a toda la audiencia. Anderson agradece al público y deja caer la última gota de armonía para una noche de excepcional cercanía, la sublime ‘Soon’, cuya letra podríamos dedicar a Jon Anderson, our reason to be there.

El concierto ofrecido por el vocalista y compositor fue un espacio para reencontrarse con canciones, pero de un modo diferente, creando nuevas emociones para cada una de ellas; fue un espacio tranquilo y grato, de la mano de la espiritualidad del músico; fue un espacio para la simpleza de la buena música; un punto de escape al bullicio y el gentío… Fue estar en casa, compartiendo con Jon.

Por: Juan Pablo Rodriguez Rodriguez

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Comentarios

  1. Italo
    Italo Diciembre 30, 00:39
    Excelente reseña, yo estuve ahí y no he leído una descripción más certera y completa que esta. Hace un año y medio Jon no podía mantener su respiración, y hoy está renacido, totalmente saludable y con una calidad interpretativa formidable. Sólo como anécdota, quisiera contarte que en la letra de "I've seen all good people", el coro de "Give peace a chance" es parte del tema original. No es sólo un guiño a Lennon, el tema siempre ha sido así! Recuerda que Yes incluyó un cover de "Every little thing she does" en su disco debut... su relación con la musica de The Beatles es muy cercana. Saludos,

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