Review: Anneke Van Giersbergen en Chile.
22/03/2013
Raúl Márquez (1452 artículos)
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Review: Anneke Van Giersbergen en Chile.


¿Cuántos casos se pueden contar respecto a la especial devoción que la ex The Gathering genera en nuestro país? Difícil de responder. Ella es especial. Esto es una muestra de cariño constante, un amor reciproco que, inclusive antes de su primera parada en Chile, hace poco menos de una década, ya se venía gestando.

Ésta era la séptima visita de Anneke, incluyendo sus conciertos con su ex banda madre, como con Agua de Annique, Anathema y ahora con su nombre estampado en los carteles bajo el título “Tour Of The Americas”. Eran las 21:07 y sus cinco músicos empezaron a armar las notas de ‘Feel Alive’ mientras la transversalidad del público la recibía con el mejor de los ánimos. Un verdadero bálsamo al ego. ‘My Boy’ mostró una falla en la amplificación de su voz, pero, al avanzar la velada, fue soslayada. El juego de luces fue sobrio y complementó secciones cumbre del track.

“Guau, qué cariñosos, ¡muy cariñosos! Estoy tan feliz de volver”, fueron las loas tras las ovaciones que llegaron de forma espontánea. ‘Take Me Home’ y ‘Beautiful One’ (Agua de Annique), esta última con guitarra acústica en mano, dejó a la asistencia corear el bis “I wish I never left/I wish I never left” (aunque existieran ciertos problemas en la mezcla que prácticamente no fueron de tanta importancia bajo un momentos mágicos como éste). ‘Fury’ era originalmente la que seguía, sin embargo, en su reemplazo llegó ‘Hope, Pray, Dance, Play’, una mejor opción, ya que otorgó sensualidad y coqueteo innato por su parte. Qué decir de la fanaticada, que se rindió a los pies de la cantante, que recibió la bandera chilena como una de las tantas muestras de afecto vistas durante el show.

Fotos: Julián Pacheco

A Anneke se le vio contenta, y tras realizar la preguntar “Chile, ¿se sienten libres?” ‘You Want To Be Free’ marcó una explosión de alegría, aunque a ratos, el estar de pie era casi obligación, ya que el público actuó de forma espontánea por las ganas de estar cerca y no aprisionados en las sillas.

“Sentí un gran orgullo al ver hace un rato un poster de la primera vez que vine el 2004. ¿Alguien estuvo ahí?”, un rotundo ‘¡sí!’ se dejó oír y, para premiar la fidelidad de este constante enamoramiento, la profunda ‘Circles’ y el cover a Eurythmics ‘Here Comes The Rain Again’ exploraron tonos de voz muy distintos a la original. Nota siete para esta versión.

Tras ‘Saturnine’ el reducto de Manuel Montt se vino abajo. Extraído del catálogo de The Gathering, los cantos de la asistencia llegaron al punto de que prácticamente no dejaron cantar a Anneke. La potencia del rock más pesado llegó con ‘Stay’ en teclados en clave theremino. Más introvertida se oyó ‘1000 Miles Away From You’ y ‘Strange Machines’, está última también de su semillero. Es obvio, el repertorio de The Gathering pone de rodillas más que otros tracks ejecutados durante la noche y se notó a borbotones. Finalmente ‘Hyperdrive’, prestada por Devin Townsend, concluyó esta primera sección eléctrica.

Los músicos se marcharon y quedó la colorina a solas con su acústica. A continuación, pidió el afiche que previamente había anunciado y se hizo pronunciar al respecto, “para celebrar lo del poster, tocaré algo de The Gathering para ustedes”. ‘My Electricity’ y ‘Locked Away’ fueron emanaciones de energía entre el público y Anneke, tras lo cual describió “¡son geniales! Sin ustedes, la música no sería nada…”.

Con el público ya en el bolsillo, Anneke también tuvo su cuota de humor: “Tocaré la última canción. Luego volverá la banda, tocaremos dos más. Ustedes se vuelven locos y después me voy a casa, ¿Bueno?”, la negativa se hizo llegar y siendo piadosa continuó con ‘Hey Okay!’ (Agua de Annique) y con toda la banda en escena, al final apareció ‘Witnesses’, una de las más experimentales del set, que cerró una impecable cita.

Pero la gente quería más, ella con su natural felicidad complació todo lo que pedía el respetable, aunque no sabía qué canción interpretar: “Y ahora ¿Qué puedo tocar? ¿Algo de Dolly Parton, de U2, qué?”, la opción fue algo más rebuscada; ‘4 Years’ de Lorrainville, que selló un nuevo encuentro con la historia de esta icónica compositora a eso de las 22:35.

“Los amo… buenas noches”, con estas palabras Anneke reencantó y enamoró a la antigua, fiel y hasta nuevas legiones de fans que pudieron degustar de sus múltiples colaboraciones tan impredecibles de esta artista ya consolidada. A esta altura, no es descabellado pensar en ella como un referente tan grande como Edith Piaf, Nina Hagen, Tori Amos o hasta Annie Lennox, para ella y como reza el dicho “el poncho no le queda grande”, por ningún motivo.

Cortesía: Juan Guillermo Carrasco (Rockaxis.com)

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Raúl Márquez

Raúl Márquez

Profesor de Inglés, amante de la música, de corazón blanco y orgulloso creador de Aggresion.Net. También soy fanático de los superhéroes (Batman), de las papas fritas, de Star Wars, de la WWE, del cine, de los videojuegos, del chocolate y del helado de piña. Drug Free.

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