Entregando el terror teutón: Accept y Pentagram, 2016.
17/04/2016
Gustavo Avendaño (30 artículos)
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Entregando el terror teutón: Accept y Pentagram, 2016.


Este 16 de abril del 2016, justamente el día más lluvioso de una semana lluviosa, asistimos a un concierto con dos figuras históricas del metal: Pentagram (Chile) y Accept. El Teatro La Cúpula del Parque O’Higgins rodeado de charcos y personas con poleras negras (y uno que otro paraguas) para un show que enfrentaría al helado clima con abrasadoras guitarras.

A las 20:00 hrs. da comienzo la noche con un recinto lleno (¡y se llenará más!) donde los pioneros chilenos del death metal abren una vez más a para los pioneros alemanes del heavy metal. Al principio este cartel me pareció extraño por las marcadas diferencias de subgénero, pero es justamente al considerar el lugar histórico en que ambas bandas se inscriben (ser de los primeros en practicar un determinado estilo de música en su país, y haber experimentado una suerte de “renacimiento” en los últimos años) es que hace sentido juntarlos.

Pentagram Chile

Con el constante parpadeo de la iluminación y un potentísimo doble bombo, Pentagram se encargó de caldear los ánimos del público. El setlist de los chilenos contó con canciones clásicas de sus demos acompañadas de las más recientes composiciones de su álbum The Malefice. Se trataría de una sesión bastante breve pero intensa de death metal con elementos de thrash.

El sonido estuvo a la altura de las circunstancias, y así seguiría por el resto de la noche. Incluso la voz de Anton Reisenneger pudo escucharse con bastante claridad. Si bien las guitarras tocaban una variedad de riffs, entre aquellos más lentos y otros en tremolo, manteniendo siempre esa sutil tonalidad siniestra que caracteriza a la banda, lo que más me llamó la atención fue la potente batería de Juan Pablo Donoso.

El público enganchó bastante bien con la banda, en particular con los temas clásicos como Demoniac Possession, pero también con la rápida Horror Vacui y su ocasional utilización de blast-beats. Estos, acompañados de la iluminación parpadeante (con esa divertida percepción como de stop-motion que provocan en los observadores) y el ocasional humo lograron un ambiente adecuadamente lúgubre. El aspecto agresivo de la banda tal vez no pudo ser tan acogido debido a lo llena que estaba la cancha, pero de todos modos se generó un pequeño mosh que acompañó a la banda hasta al final de su presentación.

Si bien me pareció que los 30 minutos que tocaron fueron demasiado breves (después de todo, la espera por Accept duró otra media hora) el show de Pentagram cumplió sobradamente su función de calentar los motores –incluso el propio Anton parecía ansioso por escuchar a los alemanes- y dejó buen gusto. La actitud del grupo quedó plenamente demostrada por su frontman: un miembro del crew corrió al escenario para arreglar un problema con su guitarra, y él anunciaba la siguiente canción como si nada. Actitud metal.

Accept

A las 21:01 hrs., cuando La Cúpula apenas tenía espacio como para que transitaran las vendedoras de cervezas, los teutones aparecen en el escenario ante una audiencia completamente cautivada. Stampede fue el primer tema del álbum Blind Fury en ser presentado al público, es el primer tema del tracklist de dicho álbum, y es el tema con el que Accept ha abierto todos sus shows para este tour. Sus riffs rápidos en los versos hacen honor a su título, avanzando hacia un clásico coro de heavy alemán que gozó de excelente recepción por parte de la audiencia, donde el pequeño mosh huacho seguía haciendo de las suyas.

Siendo francos, podríamos realizar la misma descripción para casi todos los temas de la banda: riffs clásicos de heavy metal con un aroma entre germánico y judaspriestico, solos de guitarra melódicos tocados con destreza por Wolf Hoffmann, backing vocals coreando el título de la canción. A la formula anterior agréguese la variable de velocidad (mid-tempo o cuasi speed metal). Y en todos los casos, el público enloquece, corea, aplaude. “Oh oh oh oh” por montones. La fórmula de Accept lleva aproximadamente cuatro décadas siendo ejecutada y refinada con pocas variaciones (en particular, los coqueteos con un hard rock más melódico a mediados de los 80’s y la reciente revigorización que vino de la mano del vocalista Mark Tornillo y el productor Andy Sneap).

¿Y para qué cambiar lo que funciona? Afortunadamente los alemanes son excelentes en lo que hacen, habiéndose convertido en la vara con la que el metal alemán se midió en sus inicios, y en su más reciente trilogía con Tornillo a la cabeza siguen demostrando como hacer heavy metal “puro” con una producción moderna. Aunque la monotonía y las canciones de relleno parecen ser inevitables, esos problemas pueden ser subsanados curando un setlist que se constituya de las mejores canciones de cada uno de sus discos.

Pero lo mágico que ocurre con este show de Accept no reside simplemente en haberse armado con un setlist bastante equilibrado, que ha tomado alrededor de tres canciones de cada álbum con Tornillo, tres de cada disco de su época dorada con Udo (desde el Restless & Wild hasta Metal Heart) y varios otros de álbumes menos populares (el Breaker y el infravalorado Objection Overruled). Lo mágico acá reside en que incluso los temas que no eran nuestros favoritos al escucharlos en el álbum, adquieren un nuevo valor al ser tocados en vivo. Todos esos coros invitan –exigen– que el público alce sus brazos y alce sus voces. Aunque personalmente habría reemplazado Midnight Mover y Pandemic con canciones como Sick, Dirty & Mean o Beat the Bastards, es difícil quejarse cuando cada tema entrega tanta energía y es tan bien recibido por los asistentes.

La banda tocó con una actitud y profesionalismo ejemplares. Mark Tornillo canta en vivo con la misma potencia que podemos escuchar en los discos. Aunque no interactuó mucho con el público, su postura firme desprende una presencia comandante sobre el escenario. No cuesta imaginarlo como líder de un batallón de soldados. Por su parte Wolf tuvo muchas oportunidades para lucirse en los solos de guitarra, momentos en los que se acercaba más al público. Destacó el duelo que sostuvo con el bajista Peter Baltes. Las incorporaciones más recientes al line-up de la banda, Uwe Lulis (guitarra rítmica) y Cristopher Williams (batería), cumplieron diligentemente. Esperemos que para su próximo tour puedan participar más activamente, tanto de la composición del inevitable nuevo disco como en el escenario, sobretodo Lulis quien es un guitarrista talentosísimo y de quien esperaba un mayor despliegue de sus capacidades.

Dicho todo lo anterior, me sorprende haber ocupado tantos párrafos para comentar el show de Accept, aún si evadí el relato “tema por tema”. Es verdad que se trata de una banda con una larga trayectoria, cuya influencia en el género es incalculable. Pero al final de la noche, la experiencia que quedó inscrita con más fuerza en mi psique y en este review, fue la de ver tantos cuernos alzados y las miles de gargantas afónicas tras haber coreado el heavy más clásico y más puro que solamente estos alemanes saben preparar tan bien. No hubo sorpresas, pero con canciones como Princess of the Dawn y Teutonic Terror ¿quién las necesita?

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Show
5 de 5
Sonido
4.75 de 5
Público
5 de 5
Setlist
4.75 de 5

4.88

Excelente
4.88 de 5
Gustavo Avendaño

Gustavo Avendaño

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