The Black Dahlia Murder: El regreso de un abismo devastador
21/10/2016
Cristopher Stuardo (91 artículos)
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The Black Dahlia Murder: El regreso de un abismo devastador


Cuando pensábamos que ya había pasado mucho tiempo desde aquella visita de los norteamericanos en el 2011 (junto a Cannibal Corpse y Suicide Silence), The Black Dahlia Murder nos vuelve a sorprender aterrizando por cuarta vez en nuestro país, cifra no menor y que se agradece. El lugar designado en esta oportunidad fue el mítico Club Blondie, recinto que ha albergado a diferentes conciertos y que cumplía con ser el indicado para la ocasión.

Comenzaba a ocultarse el sol y junto con esa postal, el lugar empezaba a ser visitado por una amplia diversidad de asistentes que ingresaban en completo orden al subterráneo de Alameda. Al interior el ambiente estaba más que preciso para recibir a los encargados de encender el fuego. Los nacionales Cenizas aparecían puntualmente sobre el escenario y la pista los recibía con una buena cantidad de personas. Our Apocalypse iniciaba todo y la gente no tardó en manifestar sus ganas de abrir el pit. We Are The Traitors y Endless Oceania continuaban en la lista de canciones, motivando aún más a quienes presenciaban el sólido espectáculo. Era el turno de Echoes, single estrenado hace menos de un mes y que no dejó indiferente a nadie. El público respondía y se hacían presentes quienes asisten de manera frecuente a tocatas del circuito local de Metalcore / Deathcore. Sonaba Black Heart y la exhibición se desarrollaba de la mejor manera. Todo bien hasta ese entonces, venía el último tema y había que continuar. Bvrn cerró la prominente participación de la banda, quienes supieron desenvolverse y dejar en claro que acá también existe música de exportación. Presentación impecable por parte de los chilenos, demostrando la experiencia y madurez que han adquirido durante su carrera. La multitud los aplaude y les devuelve la entereza que los caracteriza.

Ya servido el aperitivo y ansiosos de más, llega el plato de fondo para saciar el hambre de violencia pura. The Black Dahlia Murder se presenta ante sus seguidores y comienza la destrucción con What a Horrible Night to Have a Curse. De forma inmediata todo se transformó en brutalidad, un violento mosh pit que estuvo vivo durante todo el show y que combinaba de forma perfecta con el sonido y el lugar enclavado en el subsuelo.

Seguía Statutory Ape y era imposible no participar de la masacre que se generaba en el entorno. Devastación donde no hubo tiempo para el descanso y así lo entendía la fanaticada que dio el aguante de principio a fin. Abysmal y Nocturnal no dieron respiro alguno, ambas canciones que le dan nombre a dos de sus discos, conexión completa del material que poseen en su repertorio y que generaron la euforia sincronizada de la masa.

Malenchantments of the Necrosphere del álbum Ritual no pudo estar ausente de la velada, para luego dar anuncio a Vlad, Son of the Dragon, donde la reacción de los asistentes no se hizo esperar. Una magistral cuota de melodías, tecnicismo y destreza por parte de la banda que sabe cómo cautivar a sus fieles.

Llegaba el turno de Receipt, sencillo de su último trabajo y que fue probado en la instancia para observar cómo desde el escenario se levantaba la típica bandera chilena con el logo de la banda. El quinteto hizo lo suyo sobre la tarima y nos brindaba una notable selección de su discografía.

Warborn marcaba la mitad de la presentación y el calor a esas alturas era infernal, de tal manera que Trevor Strnad se quitó la polera, manteniéndose así durante todo el resto del concierto. Threat Level No. 3 continuaba el holocausto, para luego dar paso a Contagion y la esperada Funeral Thirst de su primer disco. El exterminio era total y para echar aún más carbón al averno se venía el turno de la festejada canción Miasma, el éxtasis que se sintió fue realmente inagotable, personas surfeando entre la gente y donde algunos lograban llegar hasta el escenario para hacer stage diving.

Se acercaba el fin y On Stirring Seas of Salted Blood daba termino al set principal de tracks. Hasta ahí sólo se veía satisfacción por parte de la multitud, pero quedaba más, las tres últimas canciones del encore. Everything Went Black y Deathmask Divine hicieron que el mosh se tomara el local por completo y que todos corrieran alrededor de la jaula donde se encontraba el sonidista. Clara muestra de la energía que los norteamericanos transmitían a los asistentes, a pesar de estar más que agotados por todo lo entregado durante el encuentro. Para finalizar, I Will Return del disco Deflorate, momento para despedirse y disfrutar de la última tonada.

Sin duda una noche para recordar, donde la bestialidad se apoderó de todo, la energía entregada fue recíproca y fuimos testigos de una intachable exhibición de talento que nos deja con un buen sabor.

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Show
5 de 5
Sonido
4.5 de 5
Setlist
4.5 de 5
Público
5 de 5

4.75

Excelente
4.75 de 5
Cristopher Stuardo

Cristopher Stuardo

Editor Aggresion.net / Admin Santiago Nu Metal / Socio CSD Colo-Colo / Melómano / Disidente / Vegan

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