Ruthless Festival, día 1: Metal, Beatdown y fiesta.
28/10/2013
Diego Díaz Orellana (57 artículos)
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Ruthless Festival, día 1: Metal, Beatdown y fiesta.


Una accidentada pero contundente jornada se vivió en el Arena Recoleta, al primer día del Ruthless Festival. Nada menos que 14 bandas se reunieron para tocar hasta que las velas no ardieron en un recinto listo y dispuesto para metal, beatdown y fiesta. Lo bueno, lo malo y lo feo en el evento anual que busca reanimar la escena y darle cabida a las bandas emergentes.

Puntualmente partieron los chicos de Nocturnal Ammunition, tocando siempre con la difícil tarea de abrir un festival de varias agrupaciones, para un escaso público. La escena chilena no se caracteriza por acudir a la hora a los conciertos, a menos que sean estrictamente internacionales. Había más gente afuera que dentro al comienzo, y Nocturnal lo pasó algo mal por lo mismo.

Pero la banda de “Blackenned Death Metal Hardcore”, como se califican, lo dieron todo en el escenario con profesionalismo, ganándose la venia de los que no los conocían y aplausos de los que sí, calentando los motores para el resto de la velada.

Con algo más de público le llegó el turno a Reach the Sun, partiendo de inmediato con una contundente mezcla de hardcore y beatdown, logrando armar un par de moshpits y manifestaciones enérgicas de karate dancing. Sin embargo, el calor reinante a eso de casi las tres de la tarde mantenía a gran parte de la cada vez más creciente asistencia en la sombra, sin aventurarse mucho en el centro mismo de lo que podría denominarse como “el sector cancha”, donde se arman los pits.

Luego de unos notables breakdowns y alusiones al Pueblo Mapuche y los que luchan por él, Reach the Sun se bajó del escenario para lo que sería un cambio drástico de ambiente.

L1bera 2.0 hizo ocupación del predio y de inmediato comenzaron los preparativos para lo que luego descubriríamos que sería un sonido limpio, pulcro y muy “old school”: sintetizador, bases, doble pedalera y canto limpio, recordando lo mejor de los años dorados del nu metal chileno, casi una década atrás.

Sin embargo, por las bandas que atendían en esta primera jornada, el público no estuvo tan predispuesto a escuchar un sonido propio de otra generación, porque el día fue reinado casi en su totalidad por el hardcore.

Esto no detuvo a la agrupación, que demostró que no se necesita una voz gutural para mover masas. Y con un sonido que se escuchó al nivel de un álbum de estudio, el vocalista dejó de lado la guitarra para dedicarse un 100% a la voz y la puesta en escena. El público los despidió con ovación.

Y volvimos al hardcore metal, a cargo esta vez de Still on Warpath, con unos breakdowns en mala que incitaban a volverse mono. Patadas giratorias dignas de Chuck Norris en un pit que se armó al primer tema, para luego volver a un entusiasmado cabeceo algo más estático, que eventualmente cedía a la incercia y volvía a armar mosh. Con un cordial “salgan de la sombra, giles culiaos” se volvió a armar un pandemonio a la última canción, entre la energía de algunos y las carcajadas del resto. Una hermandad, Still on Warpath y su fanaticada.

Luego de una pausa, las barreras del idioma se hicieron notar con los brasileños de Hardly a Heartbeat. Con una mezcla de géneros que van desde el beatdown, pasando por el metalcore y llegando incluso al post hardcore, los chicos de Sao Pablo calentaron motores con un breve medley de The Trooper, de Iron Maiden, para luego atacar con una batería de temas propios.

Dos vocalistas y un solo corazón, donde uno se encargaba de las voces limpias y otro de los guturales brutales. Un público cortés y expectante los escuchó, los cabeceó y los aplaudió al finalizar. La mayoría con sonrisas, otros con cara de satisfacción. La cuota se cumplió a cabalidad.

Tras bambalinas, en un perfecto inglés conversaron con Aggresion, aclarando que llevan cuatro años tocando, primera vez que vienen a Chile, y que la recepción ha sido tremenda. Quieren volver de nuevo el próximo año, y tal vez hacer una gira por más ciudades. No conocen mucho de la escena chilena, pero están dispuestos a conocer, según contó el vocalista de barba frondosa, Rafael Rocha. Prometieron volver como público al segundo día del Ruthless.

El predio ya no tenía tanta inclemencia del sol cuando llegaron los veteranos de Nozion a escena. Sin embargo, los asistentes se volvieron una masa inerte ante los tres primeros temas de la banda en la presentación, parte de su nuevo material que será lanzado de forma oficial en Noviembre, y que alinea más con el rock n’ roll que con el “aggro”.

Felipe, el vocalista, hace una pausa para aclararnos que “la música no es siempre para pegarse, que hay otras volás, pero si quieren pegarse…” y boom. Temas del primer trabajo de la banda. Fuego comienza a sonar y la masa inerte se convierte en un moshpit en cuestión de segundos.

Alternando con más material nuevo, ya con el público en movimiento, Nozion se despide volviendo a recurrir a sus temas antiguos. Era lo que el público quería, y se les otorgó.

Desire of Pain hizo ocupación del escenario a continuación. Una didáctica clase de cómo mezclar géneros y salir victorioso, con lo que podría denominarse un “mosh n’ roll progresivo”, que hizo menear las melenas de varios y a más de a uno le llamó poderosamente la atención.

Dos guitarras en excelente armonía, y sin quitarle protagonismo al bajo, que tuvo su punto álgido dentro del repertorio, hicieron vibrar el Arena Recoleta. Y con esa energía, Desire of Pain presentó ahí mismo su nuevo single, Ascension, antes de despedirse entre ovaciones de la asistencia. Sólidos.

Y con una rapidez extraordinaria, y directamente desde Mendoza, los argentinos de In Element se subieron de una al escenario, prácticamente desde el auto al predio, para comenzar a disparar notas musicales con una homogénea mezcla de sampleo, hardcore, groove y death metal, y sorprendiéndose gratamente al ver parte del público coreando todos sus temas. Tienen fanaticada fiel en Chile y fueron a verlos sin pensarlo.

El resto, los que los escuchaban por primera vez, los aceptaron con la misma rapidez con la que ellos comenzaron a tocar, aplaudiendo luego de cada canción y dando gritos de apoyo. Toda la performance se vivió en medio de un pit, un mosh de amigos. Técnicos, certeros e histriónicos: In Element salió victorioso.

La vara quedó alta para Garden of the Stained Graves, pero los chicos se manejaron con una poderosa mezcla hardcoremetal, con trazos de deathcore y beatdown, logrando que todo el público se precipitara adelante y comenzara a moverse frenéticamente.

Ovación tras ovación, tema tras tema, Garden aprovechó, por medio de su vocalista, a dar una dura crítica a los estereotipos, las tribus urbanas, y la poca diversidad de la escena chilena a causa de estos elementos. Luego de todo esto, lamentablemente, fueron interrumpidos por un corte de luz que afectó exclusivamente al escenario y las luces del mismo. Así y todo, cerraron su presentación y bajaron a compartir con el público en lo que sería una larga y agónica espera.

Larga y agónica espera para All Tomorrows, los pesos pesados que aseguraban la velada. Ya estaba oscuro y la gente estaba dispersa, por el cansancio y la hora. Al segundo tema aún gran parte del público estaba quieto, exceptuando a un grupo de unas 15 personas que se les notaba, lejos, que la banda era el motivo por el que estaban ahí.

All Tomorrows la tuvo difícil, ya que fueron interrumpidos más de una vez por un corte de energía en el escenario, que aguó un poco un ambiente que de por sí estaba algo desanimado, ante lo cual la agrupación llamó reiteradas veces a todos a acercarse, a disfrutar, a compartir el metal visceral y catártico que los caracteriza.

Finalmente la gente cedió al encanto y se acercaron al escenario, justo en el último tema, el cual fue cortado abruptamente por otro corte de energía. La banda ya no daba más. Se retiraron.

Para cuando Aneurisma tomó las riendas, quedaba menos gente. Varios se fueron luego de la accidentada presentación de All Tomorrows. Eso no le impidió a la agrupación veterana mover a las masas, con una batería de temas que partió aprovechando su reciente nueva placa, Ciclos, que no logró encender tanto las pasiones como pudo haberlo hecho.

La gente aún no se sabe los nuevos temas como para corearlos o moshearlos. La banda advirtió esto, y del sampleo pasaron rápidamente a sus canciones antiguas para prender pasiones: la doble batería y los acordes anunciaron el comienzo de Recuerdo, de Camino de Reflexiones, sacando de la nada un pit grande y heterogéneo donde incluso las féminas hicieron de las suyas.

De ahí en adelante todo fue un intercalado de temas recién salidos del horno y los clásicos de siempre, llegando a tocar material de Síntomas: Exceso de Locura, Síntomas de Suicidio, y Heridas. Todos por separado, sin hacer ese “mix de temas antiguos”. Claramete, Aneurisma sabía con qué público estaba tratando.

Pero todo lo bueno tiene que acabar, y Aneurisma dejó el predio. Y lamentablemente, mucha gente se fue con ellos. Ya sea por cansancio, la hora o lo alejado del recinto para los que viajan desde muy lejos para ir, para cuando Zervero llegó al escenario quedaban alrededor de 20 personas.

¿Qué hizo la agrupación de Rapcore? Aprovechar de hacer algo más íntimo, sin desanimarse. El rapeo a tres voces y los guturales resonaron en un Arena Recoleta cada vez más vacío, pero la fanaticada fiel ovacionó como siempre.

Y así mismo, los chicos de EQZ se encargaron de cerrar la jornada, muy entrada la noche. Lamentable, ver tanto talento para tan poco público, pero dignamente, la velada culminó a su cargo.

Es en este punto donde empiezan los peros a la Bloodless, la productora. Preguntas como ¿por qué hacer algo tan magno en un lugar tan lejano? ¿no habrán sido muchas bandas? y ¿a qué hora sale x banda? fueron repetidas a lo largo de toda la velada.

Es que claro, con dos bandas menos, podría haber empezado todo una media hora más tarde, con más público para la primera banda, y también para la última, y así evitar el éxodo masivo cuando ya dan las 10:30 de la noche.

Y el otro gran pero es el mismo público: segmentado por género, fue respetuoso con lo que no conocía, pero el apoyo hizo falta en varias oportunidades, así como la comprensión. No es fácil armar una banda, sacar temas propios, pararte en frente de extraños a tocar. Puede que te guste, que sea lo tuyo, pero no es cosa de llegar y hacerla.

Sin embargo, la gente acudió, gritó, saltó, mosheó y aplaudió. Siempre rescatable. Y ver en acción a bandas que están naciendo siempre es bueno, en una escena cuestionada por su escasez.

Diego Díaz Orellana

Diego Díaz Orellana

Periodista. Satanismo y Feminismo. English speaker. Me leen en @Aggresion. Nieto de un aymara boliviano. Sonidos que te hagan saltar.

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Comentarios

  1. Raúl Márquez
    Raúl Márquez Octubre 28, 15:44
    camino de reflexiones... tema ql bueno me hubiese gustado ver a An... me lo perdí no más :(
  2. Carlos
    Carlos Octubre 28, 17:30
    Le falta a la escena chilena, y a pesar de los inconvenientes se saco adelante, aun asi deberian repetirse estos espacios, talvez con menos bandas en un lugar mas cercano y con sombra, aguante still on warpath y All tomorrows
  3. NacIoN ChAoS
    NacIoN ChAoS Octubre 28, 17:32
    A L L T O M O R R O W S !
  4. Cris
    Cris Octubre 29, 00:51
    Garden Of Stained Graves y All Tomorrows verlos seguidos fue alucinante. No soy fan del nuevo metal pero Garden fue una grata y original sorpresa, para que decir All Tomorrows, bien por el metal nacional

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