La calle Mario Kreutzberger, a la salida del Teatro Teletón, se vestía de negro, como adelanto a la oscuridad que se viviría más adelante en el interior del recinto. Las hordas de Satán nuevamente reunidas, esta vez para una cita imperdible con unos de los grandes íconos del Black Metal actual y, lo que no es menor, presentando una de las grandes obras del género de forma íntegra, su clásico Enthrone Darkness Triumphant, de1997, que les abrió el paso para ser unos de los imprescindibles del estilo a nivel mundial.

Quizás gran parte de los cerca de 1.600 seguidores de la banda que llegaron a la cita no sepan que la demora en abrir las puertas se debió a que el frontman de la banda, Shagrath, se encontraba enfermo luego de su visita a la ciudad de Antofagasta y fue necesaria asistencia médica para lograr que el vocalista recuperara al menos una condición mínima para presentarse en el escenario y no tener que cancelar el show. Las fuerzas oscuras obraron nuevamente y lograron restablecer al músico, lo que nos permitió presenciar el gran show de la banda, con menos temas, que en otros shows, es cierto, pero con una calidad de puesta en escena y sonido simplemente elogiables. Pero Dimmu Borgir no eran los únicos en elogiar la oscuridad esa noche, vayamos por parte.

Dimmu Borgir en Chile Dimmu Borgir en Chile Dimmu Borgir en Chile Fotos: Julián Pacheco

Animus Mortis: La atmósfera necesaria para una celebración oscura

Merecidos teloneros de un show dedicado a la oscuridad, la banda nacional mostró lo mejor de su repertorio, con temas como ‘Tresholds of Insanity’, ‘Among the Phlegm of God” o “Dying Murmur”, en un show en que, si bien no encendió al público todo lo que debiera, quizás por su estilo más “ambiental”, demostró una vez más la calidad de una banda que puede proyectarse aún más de lo que lo ha hecho hasta ahora, con un show, puesta en escena y fiato entre los músicos que muchas veces se extraña en bandas nacionales.
Terminada la presentación de Animus Mortis, vuelven las luces al teatro, pero no por mucho. Había más por venir.

Krow: La dosis de furia

El Brutal Death Metal de los brasileños Krow se deja caer nuevamente sobre el país, esta vez ante un público mayor al que demostrarle que tocar una música capaz de aplastarte con su potencia y brutalidad puede perfectamente ir de la mano con la ser “buena onda” y entregado en el show. Con la misma actitud en que pudimos verlos en su anterior show del 2009 en el ClubRock & Guitarras junto a los nacionales de Undercroft, la banda salió a escena, encendiendo al público desde el primer momento. Un “Vamos Chile” de parte del vocalista Guilherme Miranda y la amplificación comienza a arrojar martillos sobre el público, que los recibe de muy buena forma, respondiendo de forma entusiasta a las arengas del vocalista que, a su vez, no se amilana al momento de elogiar del público Chileno, diciendo, por ejemplo, que los chilenos son el público más metalero de Latinoamérica.

La banda tocó temas de su disco ‘Before the Ashes’, lanzado en 2009 y también mostró parte de la brutalidad que se viene en su próximo ‘Traces of the Trade’, como el tema ‘Retaliated’, en cuya grabación aportó en las voces el endemoniado Alvaro Lillo (Watain, Undercroft). El sonido estuvo nuevamente impecable, cada roce de una uñeta con una cuerda, cada golpe en la batería, cada grito gutural era una descarga asesina y destructora, un ariete que, con sus furiosos golpes, abriría las mismas puertas del infierno, justo antes del plato fuerte de la noche.

Dimmu Borgir: La oscuridad entronada

Coma ya mencionamos anteriormente, Shagrath llegó enfermo desde Antofagasta, ciudad donde se habían presentado anteriormente y esto obligó a acortar el show que la banda venía presentando a lo largo de su gira, pero el show vivido aquella noche sería igualmente de una calidad increíble.
A eso de las 21:35 de la noche, la oscuridad se toma el recinto de las “27 horas de amor” y junto a la intro ingresa Daray seguido de Gerlioz, quien comienza, con su teclado, el oscuro clásico de la banda “The Mourning Palace”, primer corte del clásico álbum que venían presentando en forma íntegra (este show fue la excepción). El resto de la banda aparece de súbito en el escenario y la emoción de los fans es notoria, mientras el Teatro se convierte en el palacio del luto.

Shagrath es hábil manejando al público, que responde entisiastamente ante cualquier arenga del vocalista, los cabellos ondean al ritmo del infierno y de los clásicos como, ‘Spellbound (By The Devil)’ e ‘In Death`s Embrace’ siguen siendo delicias para los fanáticos de la banda. El frontman agradece con un nítido “Muchas Gracias” y pregunta al público si están pasando un buen rato, luego, con la frase “Blood is life and it shall be all ours!” da inicio a ‘The Night Masquerade’, que sería seguida por una de las que más headbanging provocó, la brutal ‘Tormentor of Christian Souls’. Luego vendría un salto al tracklist original del disco de 1997, pues dejaron de tocar ‘Entrance’, ‘Master of Disharmony’ y ‘Prudence’s Fall’ , para ejecutar ‘A Succubus In Rapture’ y ‘Raabjørn Speiler Draugheimens Skodde’, dando fin , así a la primera sección del concierto, la revisión del gran ‘Enthrone Darkness Triumphant’, que dejó, obviamente, con gusto a poco a muchos seguidores, pero aún había más por escuchar. La banda sale del escenario y deja, como intermedio, las versiones orquestales de ‘Born Treacherous’ y ‘The Demiurge Molecule’.

Daray entra al escenario y comienza un solo de batería que, a medida que fue avanzando, se fue volviendo cada vez más brutal y en el cual hizo participar al público. Es extraño ver demostraciones de las individualidades en un género como el Black Metal, pero Dimmu Borgir, en su show, demuestra la capacidad de incorporar este tipo de elementos más bien típicos del Hard Rock a su música oscura, haciendo de su show algo entretenido de presenciar.

Entra la banda nuevamente y se dejan caer con ‘Vredesbyrd’, abriendo esta segunda parte del show, donde mostrarían al Dimmu Borgir con más arreglos orquestales y corales que logró hacerse paso hacia una público cada vez mayor. Luego vendrían dos temas de su último disco, Abrahadabra, de 2010, ‘Dimmu Borgir’ y ‘Gateways’, ambos coreados por el público. “Are you guys gatting tired?”, pregunta Shagrath, quién no da muestras del estado de salud con que llegó a Santiago y presenta ‘Puritania’, tema que termina con un ruidoso “Muchas gracias bloody Chile!” y el público responde con un aún más ruidoso “Ole, ole, ole, Dimmu Borgir”. Luego, más headbanging de la mano del brutal ‘The Serpentine Offering”, tema inicial de de su conceptual In Sorte Diaboli, de 2007, seguida por ‘Progenies Of The Great Apocalypse’; en ambos temas el público ayudaría a suplir las partes vocales limpias de Vortex.

Con esto se cerraba el tercer show de Dimmu Borgir en Chile, un show que, a pesar del ‘recorte’ al setlist general del tour, fue, sin duda, el mejor de la banda en nuestro país, con un sonido impecable y nítido, un público entregado y conocedor de la banda y una revisión a uno de los grandes clásicos de un estilo que nunca ha decaído y, es más, sigue cobrando fuerza y seguidores, el Black Metal, una escena de la cual Dimmu Borgir es un nombre fundamental.

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