CD Review: Septicflesh regresa a su mejor forma con Codex Omega
15/10/2017
Gustavo Avendaño (21 artículos)
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CD Review: Septicflesh regresa a su mejor forma con Codex Omega


Septic Flesh, desde sus inicios, fue un grupo interesado en seguir sus propias convicciones estéticas para forjar un camino propio. Junto a otros grupos griegos como Merciless, Rotting Christ y Nightfall, inyectaron una dosis de atmósfera y melodía a una base de death metal, imbuida de la cultura helénica y de misticismo. Un mezcla idiosincrática, codeándose incluso con el metal gótico e industrial, que daría por resultado joyas únicas como The Ophidian Wheel y Sumerian Daemons.

¿Pero qué hay de Septicflesh? Desde el 2008 la banda liderada por los hermanos Antoniou inició una nueva fase de su historia con el fantástico Communion, incorporando arreglos orquestales y un death metal más agresivo. Era un cambio coherente: los discos clásicos estuvieron siempre adornados por teclados de calidad variable, y parecía que con los años la composición se iba refinando mientras la producción adquiría un sonido más prístino. Pero cuando llegó 2014 con el disco Titan, las opiniones de muchos fans (incluyéndome) se hallaron divididas: ¿qué hay de esas idiosincráticas guitarras, ahora perdidas en esa batalla de blastbeats y sinfonías sacadas de una banda sonora hollywoodense? Titan era mucho más homogéneo y sinfónico, ocasionalmente progresivo. Titan parecía indicar que Septicflesh se había olvidado de Septic Flesh, y fue con ese miedo que anticipé la llegada de la nueva producción de estos seguidores de Dionisio.

Codex Omega se sitúa a medio camino entre el fantástico The Great Mass y Titan, reincorporando ese death metal melódico presente en el primero, y a la vez conservando la omnipresente orquesta del segundo. Los potentes guturales de Spiros son autoritarios, comandando una fuerza y claridad necesarias para imponerse sobre la dramática orquesta. Sotiris continua contribuyendo con su singular voz limpia una sutil locura, un embriagamiento evocativo y eclesiástico. Lo particular en esta ocasión es que el duo vocal se siente mejor compenetrado con las composiciones, sobretodo Sotiris que se escucha más seguro y no desentona en el modo que ocasionalmente ocurría en discos anteriores.

Las composiciones son también más variadas que en Titan, un disco que parecía sufrir la necesidad de tirar toda la carne a la parrilla en cada canción. En Codex Omega, tenemos el lujo de escuchar nuevas composiciones donde la instrumentación metal tradicional es protagónica y las armonías de guitarra retornan en gloria y majestad. Particularmente en Our Church Below the Sea, Dark Art y Trinity podemos escuchar algo del Septic Flesh de A Fallen Temple, con melodías de guitarra preciosistas y evocativas, mezcladas virtuosamente al death metal sinfónico más agresivo de años recientes.

Siendo honestos, la pérdida de Fotis Fernando, una bestia en la batería y pieza instrumental en la reinvención de Septic Flesh en Septicflesh, ha sido casi imperceptible: Kerim Lechner hace gala de sus casi 3 años girando con la banda a través de una batería poderosa, agresiva pero también variada. Las guitarras de Sotiris y Christos se escuchan más cómodas en los riffs más deathmetaleros, aportando interesantes pasajes atmosféricos en Dark Art e incluso algo de blackened death a 3rd Testament.

Pero por supuesto, son temas como Enemy of Truth, la potente Martyr y el excelente inicio del álbum en Dante’s Inferno, donde la orquesta sobresale como escena para un drama metafísico o una épica helénica, que en sus mejores momentos vuelve indistinguible las separaciones entre música docta, banda sonora y heavy metal. De hecho, es difícil encontrar un punto bajo en el disco, aunque tal vez The Gospels of Fear se vuelve víctima de la fatiga al ser el noveno tema del disco sin incorporar muchas novedades al tracklist; mientras Trinity resalta como un final más austero y melódico, similar a lo que la preciosa Narcissus aportó para concluir el álbum Communion.

Aún tras un mes de escucha, creo que Codex Omega no alcanza los altísimos niveles de calidad encontrados en Communion y The Great Mass, debido a que aun se conserva algo de la homogeneidad del Titan que hace de los puntos altos un tanto menos sobresalientes. Pero las composiciones presentes nos indican que Septicflesh no ha perdido su norte. Por el contrario, encontramos una banda más segura, que ha integrado sabiamente las polaridades de su sonido en virtud de entregar composiciones más dramáticas, consistentemente interesantes y memorables. La producción es moderna, sí, ruidosa, pero  eso sólo coherente con los valores que los griegos personifican hace ya casi una década: un ojo al pasado, el otro hacia el futuro, pero con paso firme.

Producción
4.5 de 5
Musicalidad
4.5 de 5
Variedad
4 de 5
Innovación
3.5 de 5

4.13

Bueno
4.13 de 5
Gustavo Avendaño

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