Cerca de las 6 de la tarde, al llegar al Teatro del Mundo Mágico (lo siento Lo Prado, ese lugar siempre se llamará así) ya me empinaba mi primera cerveza y me encontraba frente a frente con Serpent y Morluch, un salud a muestra de agradecimiento por la trayectoria y el show ya comenzaba con el Death Metal de Inanna.

Un show sólido y bien acompañado por un sonido que entrego una buena recogida por el respetable, que ya agolpaba los bancos de madera del teatro para acomodarse, buscar una helada con un italiano, ver el show y reservar un lugar para el show de Belphegor que los que estuvimos el 2009 ya sabíamos que esperar.

Tras la inesperada bajada de Unblessed, Inanna dejó el camino pavimentado y al público encendido y ansioso mirando cómo se acomodaban las calaveras y la parafernalia característica de los austríacos que venían a levantar la mala imagen con la que, por culpa de los típicos rumores, habían quedado en 2009: Que eran mala onda, agrandados, racistas, etc, etc.

Pero de lleno al show: Bleeding Salvation comenzaba la masacre y la gente lo sabía. Sonido perfecto, un público que a pesar del lugar igual mosheó, y una banda bien comprometida con lo que estaba haciendo.

Le seguirían Gasmask Terror, Hell’s Ambassador, Diaboli Virtus in Lumbar Est, Stigma diabolicum y su caballo de batalla “Lucifer Incestus”. Desde ahí, el ambiente se enrareció, entre el olor a marihuana, las múltiples veces que la cerveza voló por los aires, un olor a iglesia pagana llena de rojo y elementos infernales, junto a los guturales satánicos de Helmuth hicieron la velada perfecta, seguirían In Blood – Devour This SanctityIn Blood, Apophis–Totenbeschworer, Pest and Terror y Bondage Goat Zombie para cerrar una noche de domingo llena de blasfemia y metal que harta falta nos hacía.

Ojalá que no tengan que pasar 8 años más para poder verlos de nuevo.

Out!

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Por: Javier Bravo Flores