Björk es una incansable al momento de buscar nuevas alternativas para la expresión de su arte y el tour que la trajo nuevamente a Chile, en el marco del festival Lollapalooza, sigue dando cuenta de ello. Nada está muy lejos para ella y, en consecuencia, todo es alcanzable, incluso el gran abanico de emociones humanas al que apeló con su show en el cierre del primer día del evento.

Son las 21:30 hr, el calor ya ha pasado y hemos podido vivir un sinfín de sensaciones paseando por las diferentes propuestas de este primer día de Lollapalooza. El escenario Claro/LG está listo y dispuesto para recibir a la sacerdotisa encargada de cerrar el primer día de festival con una ceremonia de inolvidable calidad y el público pronto será envuelto por la fuerza que emana la pequeña figura de Björk.

Antecedida por su coro y sus dos músicos, entra al escenario la islandesa, que es recibida con una ovación por parte del público. La ceremonia comienza con ‘Cosmogony’, parte de su último trabajo (Biophilia, 2011), trabajo desde el cual se desprendería gran parte de los temas interpretados en la noche. La diva presentó un show con el que apeló a diferentes sensaciones y emociones, haciéndonos pasar por momentos calmos e introspectivos, con temas como ‘Crystalline’ o la gran ‘Jóga’ y, también, por sobresaltos sonoros y lumínicos con ‘Pluto’ o ‘Declare Independence’. La incorporación de un coro y la escasa adición de otros instrumentos, permite a la artista concentrarse netamente en el núcleo de cada canción y lo que esta debe transmitir, y fueron precisamente estos elementos los que dieron una dimensión completamente nueva a los temas, haciéndolos más plácidos o más intranquilizantes, pero sin duda, más memorables. El coro, además acompaña a la cantante con bailes cuando es necesario agregar más teatralidad a la interpretación.

Las pantallas son parte importantísima de la conexión con las emociones del show, llevándonos a diferentes lugares o situaciones con cada canción, es así como fuimos a las profundidades del mar en ‘Hidden Place’, vimos cómo todos venimos de un mismo lugar en ‘Mutual Core’ y miramos dentro de nosotros mismos en ‘Virus’, para dar un ejemplo. Por sobre todas las cosas, brilló la voz, la inconfundible voz de Björk, que puede parecer un susurro a punto de quebrarse en agonía o un grito furibundo capaz de sacudirte con su fuerza. Su voz, como siempre, además de la calidad obvia de sus composiciones, fue la gran protagonista, más allá de la calidad visual del espectáculo, más allá de su propuesta minimalista, pero poderosa, más allá del cansancio que deja un día lleno de tantas emociones diferentes, y esto quizás sea porque, simplemente, Björk está “más allá” en su arte y su expresión, que es la música, música que pudimos disfrutar acá, gracias a Lollapalooza.

Setlist:

01. Cosmogony
02. Hunter
03. Thunderbolt
04. Hidden Place
05. Crystalline
06. Jóga
07. Mouth’s Cradle
08. Pagan Poetry
09. Hollow
10. One day
11. Unravel
12. Virus
13. Mutual Core
14. Náttúra
15. Pluto
16. Declare Independence

Encore

17. Army of Me

Fotos: EFE

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