Durante Rejection Role, una de las canciones más populares de la agrupación sueca Soilwork, el vocalista Bjorn ‘Speed’ Strid maniobra el micrófono de modo que apunta hacia el público; en estos momentos mira al resto del sexteto que hace lo que puede por moverse en el pequeño espacio que ofrece el recinto Rock & Guitarras. En esos breves momentos, la mirada cómplice entre la banda refleja un regocijo ante un público activo que corea y grita lo que puede y como puede; es que aun confundiendo los something-nothing del coro, Rejection Role fue apropiada por los asistentes para la grata sorpresa de un Bjorn que, a pesar de su resfrío (que lo obligo a apresurar el cierre de un show en Argentina), vino a darlo todo sobre el escenario de un país que ha pisado por primera vez.

La frase “a pesar de” define en cierto modo la llegada de la banda a Chile. Nunca antes habían hecho un tour por Latinoamerica a pesar de ser una de las agrupaciones más populares e influyentes del sonido moderno de Gotemburgo, ese que mezcla el melodic death metal con elementos del groove y metalcore (entre otros). A pesar de este sonido decididamente moderno, en constante actualización, orgullosamente pegajoso y con una de las mejores voces limpias del género, Soilwork no goza de la popularidad de ciertas otras luminarias desvanecientes del sonido sueco, por lo que hemos debido esperar hasta el resurgimiento crítico que ha disfrutado la banda en sus últimas producciones.

Y a pesar de la larga espera, los fanáticos no los han podido recibir con la parafernalia merecida. Debemos considerar algunos problemas desde la difusión del evento para informar del cambio de recinto desde la Blondie al Rock & Guitarras, que en varias páginas sigue (¡todavía!) indicando la disco santiaguina. Aunque dudo que haya sido grande el número de afectados, no se trata de algo que podamos pasar por alto.

El Rock & Guitarras se llenó y a la hora prometida se dio puntapie al show. 16 canciones repasando algunos de los hits más notables de un repertorio que se rebalsa de hits. Desde la melódica Tongue hasta la brutalidad de Chainheart Machine y Late for the Kill… pasando por la mini-progresiva Petrichor By Sulphur, el groove de Stabbing the Drama y el espectacular tema titular del más reciente The Ride Majestic. Solo el disco debut y el mediocre Sworn to a Great Divide carecieron de representación en un setlist más cargado a la discografía reciente pero que pudo repasar la mayor parte de la historia de Soilwork.

A pesar de la indiscutible calidad técnica de la banda (cosa de escuchar el aguante de ‘Speed’ a pesar de la complejidad vocal de algunos temas, o la potencia del nuevo batero Bastian) no cabe duda que el sonido dejó que desear. Como es usual, las guitarras pierden claridad en recintos pequeños como el local ñuñoino, las voces se ahogan bajo la distorsión y el bajo es indistinguible; además, el teclado también resultó perjudicado en la mezcla, limitando su importancia en temas como The Living Infinite I.

Pero a pesar de todos estos problemas –o acaso, en parte, gracias a ellos- la banda se observaba feliz. La constante ovación del público chileno, coreando partes que otros públicos no han coreado antes, saltando como locos en el encore y la general muestra de aprecio hacia el sexteto sueco hizo uno de los mejores shows que quien escribe ha tenido la oportunidad de asistir. Y esperemos que la promesa de la banda sea cierta y no debamos esperar otra veintena de años para verlos otra vez.

Setlist:

  1. The Ride Majestic
  2. Nerve
  3. The Chainheart Machine
  4. The Crestfallen
  5. Death in General
  6. Tongue
  7. Overload
  8. Petrichor by Sulphur
  9. The Living Infinite I
  10. Bastard Chain
  11. Rejection Role
  12. Whirl of Pain
  13. Late for the Kill, Early for the Slaughter
  14. Follow the Hollow
  15. Let this River Flow
  16. Stabbing the Drama