“You want the best, you got the best, the hottest band in the World: Kiss!” es la frase del inicio de un cuento de fantasía en clave de Rock, una fantasía que habla de llamar al doctor amor, de rockear toda la noche, de máquinas de guerra, de dioses del trueno, todo aquello mezclado en un circo psicótico lleno de juguetes artefactos y parafernalias varias que hacen las delicias del rockero. Todo lo que uno espera de un show de Rock está presente en un show de Kiss, todo ello estuvo presente en Maquinaria Festival.

Una vez dicha la frase inicial, la historia comienza; cae el telón y vemos a la banda descendiendo desde las alturas sobre una plataforma chispeante; explotan y resuenan fuegos artificiales al ritmo de la música y ¿A quién le importa un carajo al más? Es la potencia y el show de Kiss frente a nuestros ojos nuevamente.

“Detroit Rock City” es la encargada de abrir los fuegos y le sigue “Shout It Out Loud”, la sobrecargada máquina del rock que es Kiss funciona como un mecanismo perfecto que logra la euforia del público desde primer segundo, si es que no desde la previa. “Esta noche es la noche –dice Paul Stanley- no hablo español muy bien, pero comprendo tus sentimientos… Mi corazón es tuyo”. Con la ensoñación haciendo presa de los asistentes, con las mil maravillas de su show frente a nuestros ojos, esas frases se sienten con intensidad y se reciben con cariño. Está claro que la banda sabe llevar al público, sabe cómo dirigirse a ellos tanto en lo visual como en las palabras. Está claro que sin importar qué temas tocaran la sensación y retribución de los espectadores serían prácticamente las mismas.

Pasa el clásico del Rock And Roll Over “Calling Doctor Love” y Paul se dirige esta vez a las chicas, diciendo “hola guapa, I love your culo”, luego se despachan “Hell Or Hallelujah”, que demuestra el buen estado de la banda compositivamente hablando. Luego el show se convierte en un vortex en que se pasa por un sólo estado constantemente, la excitación. Se suceden temas como “Wall Of Sound”, la tremenda “God Of Thunder” o “Psycho Circus”, mientras Gene Simmons escupe sangre o muestra su lengua, Tommy Thayer vuela sobre el público, el escenario cambia sus imágenes con cada tema y la pirotecnia obnubila a los espectadores hipnotizados y eufóricos con la potencia del show.

Todo el vortex de luces, fuego, teatro, sangre y clásicos del Rock termina con la tripleta “Lick It Up”, “I Was Made For Lovin’ You” y la inmortal “Rock And Roll All Night” que, como siempre es la encargada de dejar al público con una sobredosis de Rock y, aún así, con ganas de más. Luego del show poco importa la vuelta, los buses y la lejanía del recinto, habíamos visto la fantasía rockera que es una presentación de Kiss ¿Qué carajo más importaba? ¿Para qué despertar? mejor rockanrolear toda la noche.

Por Juan Pablo Rodríguez
Fotografías: Julián pacheco

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