Donde vaya La Renga será siempre una especie de reunión familiar, una masiva reunión a la que, como sea, llegarán ‘los mismos de siempre’, esa masa garrera y festiva que habla de libertad y de un sentimiento que no para, pero esta reunión de familia era especial, existía un llamado a ‘Ser parte de la historia’, pues se celebraba un cumpleaños: Los 10 años de la primera presentación de los trasandinos en nuestro país y, en ese contexto, el calor familiar y el sentimiento se dejaron sentir como nunca.

Ya en las inmediaciones del Teatro Caupolicán podían verse, confluyendo desde todos los puntos, grupos de fans con cánticos y banderas alusivos a la banda, con las camisetas (los que las llevaban puestas) ya empapadas de ese cariño que sólo Chizzo y compañía logran en su fanaticada. Una vez dentro, la masa comienza a afervescer cada vez con mayor fuerza a medida que pasaban los minutos y el recinto que actúa como casa de reunión, poco a poco, comenzaba sentirse pequeño, hasta llegar prácticamente al lleno total.

Como toda reunión de familia, se suceden los encuentros y los abrazos; se repasan los lienzos y se sorprende desde dónde han llegado a ver a la banda, Antofagasta, Coquimbo, Mendoza, entre otros -los familiares de otros lados no podían faltar- y, obviamente, más de alguno de los asistentes, se emocionó más de la cuenta con la cerveza y espera con tambaleos a los invitados de honor. Pasadas las 21:00hr comienza la introducción con imágenes sobre el telón de fondo y, en orden, suben Tanque, Tete y, finalmente Chizzo, para desatar la fiesta con rugido de león de la mano de “Panic Show”, entonces el público se convierte en una masa que salta sin detenerse. La comunión público/banda queda sellada definitivamente con el segundo tema, “A Tu lado”. El sonido no es óptimo en los primeros temas, pero iría mejorando con el avance del concierto.

La Renga en Chile La Renga en Chile La Renga en Chile Fotos: Julián Pacheco

Chizzo habla un poco y recuerda que se cumplen 10 años exactos desde su primera presentación de La Renga en Chile, luego invita a escuchar “Canibalismo Galáctico”, de su último disco, “Algún Rayo” (2010) y continuarían con “Tripa y Corazón”. Tete, como siempre, es un show aparte, corre, salta, rueda, cae y se pone en pié nuevamente en un escenario que, sea cual sea, siempre será pequeño para él y su energía. Terminado el tema, toma su toalla y la ondea en el aire, animando al público que responde con el clásico grito ‘Yo soy La Renga, es un sentimiento, no puedo parar’.

Luego de interpretar “Almoada de Piedra”, era la oportunidad para que subiera Manu por primera vez al escenario con su armónica en la mano, para interpretar “Motoralmaisangre”. Pasarían “Algún Rayo” y luego “Detonador De Sueños” mientras en el público, como dice la letra, ‘cada palpitación late más fuerte’ y de vez en cuando asoma por sobre la masa, sostenido por ella, algún fan que insta al resto a seguir con ‘el aguante’ mientras banderas, lienzos y paraguas no paran de danzar donde se mire en el teatro. Algo que demuestra el respeto de los fans hacia la banda es el hecho de haber dejado de lado el uso de bengalas en sus conciertos, luego de que la banda sufriera la muerte del fan Miguel Ramirez en 2011, además de venir pidiendo su eliminación en los shows a partir de la tragedia de Cromañón en 2004, donde murieron 194 personas a causa de un incendio provocado por una bengala lanzada durante un recital de Callejeros. Uno de los temas que tendría una de las respuestas más eufóricas por parte de ese público sería “El Twist Del Pibe”, el sudor, las poleras ondeando al aire y fans callendo por hacia la ‘barricada’ fueron la tónica.

Chizzo invita al escenario a Nacho Smilari, presentado por el vocalista como lo que es, ‘Un prócer del Rock Argentino’, para acompañarlos, al igual que en el disco “Algún Rayo”, en el tema “Poder”. Luego de tocar “El Rey De La Triste Felicidad” Chizzo invita a ‘un pasaje lento’, desatando el ritmo angustioso y cambiante de “Dioses de terciopelo”. ‘Vamos a hacer una partecita acústica ¿Vale?’ Es la frase de Chizzo que da inicio a la sección más intima del concierto con “Llenado de llorar”, ejecutada por Chizzo y Manu solamente. Tete y Tanque se unirían en Cajón Peruano y Guitarra respectivamente para tocar “En El Baldío”. La sección acústica terminaría con la tremenda “Voy A Bailar A La Nave Del Olvido”, que encuentra a todo el público emocionado, algunos al punto de los ojos llorosos, al son de aquel Sol que hizo invisible a la Luna de Pompeya.

Vuelven los instrumentos eléctricos y, con ellos, el clásico “La Balada Del Diablo Y La Muerte” al cual incluso alguien del público seguía tocando su guitarra acústica. Durante el solo de Chizzo, que iba perfecto con nuevas secciones añadidas, la guitarra se desprende de la correa y debe arreglárselas hasta que el problema es solucionado, extrañamente esto ya había sucedido con aterioridad y volvería a suceder más adelante pero, sin embargo, salio airoso del inconveniente.

La seguidilla de temas que continuaría comenzaría nuevamente haciendo saltar a toda la masa con “Desnudo Para Siempre (Despedazado por Mil Partes)”, seguida por “Arte Infernal”, “Al Que He Sangrado”, “Lo Fragil De La Locura” (con mención al pueblo Mapuche al final del tema) y “La Razón Que Te Demora”, en que Chizzo termina nuevamente con la guitarra suelta y marca el fin de la primera sección del Show. En el intertanto, como parte activa de la reunión, son los asistentes los que siguen animando la noche con sus cánticos a la banda y familia de la cual se sienten parte, mientras La Renga se da un respiro antes de volver. Espontáneamente, el canto que sale de aquellas miles de bocas, es “El Ravelde”, himno de aquellos a quienes simpre se los lleva el diablo y les gusta el Rock… El maldito Rock.

Sube Tanque al escenario y hace un pequeño solo de batería que incluye al público; luego sube el resto de la banda y se desata nuevamente la fiesta con el mismo tema antes mencionado, “El Revelde” y ya los fans caen por decenas hacia la barricada y a más de alguno incluso hubo que sacarlo al borde del desmayo. “Psilocybe Mexicana” sólo encendió más la hoguera y, al igual que en la historia de la canción, varias sirenas de largas cabelleras emergieron por sobre el río formado por la muchedumbre y fueron el acompañamiento perfecto para la vista durante la canción.

“El Final Es Donde Partí” iba cerrando el show, con Chizzo expresando sus ganas de que estos 10 años “sean 10 y 10 y 10 años más” y que siempre tengamos abierta para ellos la puerta del corazón y así se van, como siempre, “Hablando De La Libertad”, canción coreada a todo pulmón por todos aquellos que morirán queriendo ser libres y cuyo corazón se ha fundido con la esencia y la sabia de La Renga, una banda de amigos y de hermanos que ha logrado hacer de su fanaticada una verdadera familia que considera sus shows una reunión obligada; su música una guía y su cariño una razón para festejar, como hicimos todos el viernes 19 en el teatro Caupolicán, dando rienda suelta a ese sentimiento que, sencillamente, no puede parar.

Facebook Twitter