La venida de Primal Scream en el marco de su Tour Screamadelica Live, no podía ser más auspiciosa, eran los originarios de Glasgow presentando en vivo la placa que los llevó al éxito internacional hace ya 20 años, y luego de 13 sin pisar tierra chilena, y si bien el número de público no fue excesivamente alto, esto aseguraba que los que estaban ahí eran la fanaticada real, por lo que su entrega sería total hacia la banda.

Con 40 minutos de retraso, a las 21:40 la banda sube al escenario y hacen sonar los primeros acordes de “Movin’ On Up”, que sonó potente y guitarrera -tónica que se mantendría durante todo el concierto- con un Bobby Gillespie mostrando todo su desplante en el escenario, interactuando con el público, acercándose constantemente a él e invitándolo a participar con algunas frases en español. Siguiendo el mismo orden que en el clásico álbum, continuó “Sleep Inside This House”, su versión del tema de The 13th Floor Elevators,en el escenario los músicos se ven confiados y cercanos y los seguidores comienzaban a mostrarse cada vez más entusiastas. Así llegaba el turno de “Don’t Fight It, Feel It”, quizás la faceta más electrónica y dance del Icónico “Screamadelica”. La agrupación comienza a crear un “muro sonoro” con múltiples efectos, pero en el cual se podía distinguir perfectamente cada instrumento y la corista se toma el frente del escenario haciendo muestra de una voz y desplante increíbles.

Primal Scream en Chile Primal Scream en Chile Primal Scream en ChileFotos: Julián Pacheco

Luego de la fiesta que fue “Don’t Fight It, Feel It”, vino la más calma e introspectiva “Damaged”, una de las más aplaudidas de la noche, que comenzó con una bella introducción de guitarra y piano. El público siguió y coreó el tema junto a la sentida interpretación del ex Jesus and Mary Chain. Muchos encendieron sus teléfonos y otros tantos cerraban sus ojos y cantaban con emoción. “I’m Coming Down” dio paso a la salida de Cadogan y Gillespie del escenario para que el resto de la banda interpretara el instrumental “Inner Flight”, que sonó simplemente increíble, espacial y lisérgico con la flauta traversa y las psicodélicas imágenes de acompañamiento invitando al público al vuelo, no interior, sino en conjunto con la banda. Tras esto, regresa Bobby y presenta a los miembros, siendo el bajista Gary Mounfield el más aplaudido.
“Higher Than The Sun”, en versión extendida, fue otra muestra de Lisergia y Rock Espacial. El teatro se tiñó con luces rojas mientras un sol ardiente crecía tras los músicos. Los efectos en las guitarras sonaban cada vez más fuerte, sumiendo al público en un exquisito viaje sonoro de 17 minutos de duración. Tras la ovación vendría la canción que abrió las puertas de la fama a los escoceses: “Loaded”. El sólo, sonido de la introducción “Just what is it that you want to do…” hizo que el teatro casi se viniera abajo. El tema sonó más rockero y poderoso que su versión original, con un Gillespie moviéndose por todo el escenario haciendo cantar al público, demostrando todo el carisma que tiene como frontman; los ánimos estaban por los aires. Terminado el tema y antes de dar paso al siguiente corte, el vocalista tomó un papel en el que leyó “Esta canción es por las protestas chilenas”, en alusión al movimiento estudiantil, y el público nuevamente aclamó estridentemente, y mientras comenzaban a sonar los teclados introductorios de “Come Toghether”, el vocalista repetía: “Come toghether, libertad”. Nuevamente hubo Visuals atrapantes sobre el telón de fondo y todos los fanáticos cantaron y corearon hasta el final. Los músicos dejaron el escenario y Bobby fue el único que quedó sobre él, cantando junto al entregado público la frase “Come toghether as one” unas veces más, para luego retirarse como sus compañeros.

El encore comenzó con la directa “Country Girl”, pegada a “Jailbird”, dos temas que encendieron aún más al público, que no paraba de saltar y corear. La energía del final cerró con uno de los temas más esperados por los fans, “Rocks”, que fue introducida por la pregunta de Bobby al público: “Are you ready to get your mother fucker rocks up?” y la algarabía fue máxima, la gente de cancha se movía de un lado a otro e, incluso, hubo empujones en un cuasi-mosh frente al escenario. El tema terminó con una serie de loops sobre los instrumentos y la voz de Gillespie; los músicos dejaron uno a uno el escenario, quedando nuevamente el frontman solo, quien tomó una vez más el papel desde el cual leyó el mensaje de las protestas chilenas y levantó su mano empuñada. Los loops seguían sonando acompañados de los acoples de las guitarras dejadas por los músicos y siguieron así por unos 8 minutos, junto a las luces electroboscópicas dirigidas hacia la audiencia, seguramente algo aprendido de los experimentos sonoros de su amigo y colaborador Kevin Shields de My Bloody Valentine, hasta que todo terminó y se apagaron las luces definitivamente. Sin duda, un concierto sin más parafernalias ni argumentos que la música y la cercanía con los fans. La espera valió la pena y pudimos ver a un grupo maduro y afiatado sobre el escenario, con un show capaz de hacer pasar al espectador desde la calma o la ensoñación a la euforia. Uno de los grandes shows de este año.

Setlist:

1.- Movin’ On Up
2.- Sleep Inside This House
3.- Don’t Fight It, Feel It
4.- Damaged
5.- I’m Coming Down
6.- Inner Flight
7.- Higher Than The Sun
8.-Loaded
9.- Come Toghether
10.- Country Girl
11.- Jailbird
12.- Rocks

Por: Juan Pablo Rodriguez

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