El Movistar Arena fue sacudido, la noche del pasado viernes, por una verdadera gigante y venenosa bestia munida con un aguijón cargado de rock y hits, traida de la mano de Scorpions. Un show ideado para matar y una gran conexión con el público, fueron las constantes de la noche en que el rock de los alemanes demostró su vigencia.

Entrando al recinto resultaba fácil darse cuenta de que la trayectoria de la banda, de ya 47 años, ha logrado constantemente seguir sumando adeptos de diferentes generaciones, había incluso padres que traían a sus hijos para enfrentarlos al arsenal del escorpión. 47 años de seguidores reunidos, esperando ver la “despedida” de la banda”.

Pasadas las 21:30hr se apagan las luces y comienza la introducción con imágenes de su famosa actuación como cabezas de cartel en el US festival de 1983. La banda aparece sobre el escenario y lanzan el primer ataque de su aguijón con “Sting In The Tail”, que inocula el veneno del Hard Rock en los asustentes, que se entregan sin defenderse. Schenker es fiesta sobre el escenario, Maine sigue sorprendiendo con su voz prácticamente intacta, el sonido es perfecto y el efecto recién comenzaba.

El segundo ataque vendría con “Make It Real”, con Schenker y Jabs sobre la pasarela que los acercaba al público y luego, con la gran “Is There Anybody There?” Klaus animaba al público a seguir la melodía, con los brazos en alto, a lo que accedieron indudablemente afectados luego de tres ataques del escorpión.

Scorpions en Chile Scorpions en Chile Scorpions en Chile Fotos: Julián Pacheco

Las incesantes embestidas del continúan con “The Zoo” y luego la instrumental “Coast To Coast”, en que Maine desaparece sólo para volver enfundado en una guitarra y acompañar en la parte rítmica, mientras el dueto Schenker/Jabs hace lo suyo. El tema termina con todas las cuerdas, Jabs, SchenkerMąciwoda y Maine al borde de la pasarela, a centímetros del público y Kottak, que siempre es un show aparte, de pié sobre la batería exhibiendo por primera vez en la noche su tatuaje “Rock And Roll Forever” que cubre su espalda.

Pasaría “Loving You On Sunday Morning” y luego, tras una introducción de parte del vocalista hablando sobre este tour de despedida, dejarían caer toda la emoción de “The Best Is Yet To Come”.

Todos los músicos se instalarían al frente de la pasarela nuevamente, esta vez con Kottak incluído, para vivir uno de los momentos más emotivos y cercanos del show, en que, enfundados en fantásticas  Flying V acústicas nos entregaron dos piezas ineludibles de su repertorio: “Send Me An Angel” y “Holiday”, que fueron coreadas por todo el público en uno de los puntos más álgidos de la noche, con el frontman rodeado por una bandera chilena sobre sus hombros.

Para “Raised On Rock” los visuals de fondo, que variaban con cada canción, cuentan la historia de la banda en imágenes de shows de antaño y, posteriormente, los bombos de Kottak dan la introducción para “Tease Me, Please Me” que comienza a subir la temperatura nuevamente.

El veneno de los alemanes comenzaba a elevar las revoluciones hasta llegar a la acelerada y poderosa “Hit Between The Eyes”, con frenéticos visuals y un inagotable Rudolf Schenker corriendo por todo el escenario. Los músicos luego desaparecen y dejan sólo al baterista para que sorprendiera con su famoso solo “Kottak Attack”, que hizo un repaso por la discografía de la banda y mostró al antrañable hombre de las baquetas en diversas situaciones. Kottak interactúa con el público y culmina su sección de lucimiento con un fuerte “Salud, to the Scorpions”. La banda regresa con el clásico “Blackout” y Schenker vestido como el retrato de Gottfried Helnwein utilizado en la portada del álbum y una guitarra con un tubo de escape humeante.

La primera sección del show culmina con “Big City Nights” y la banda recibiendo regalos y aplausos de parte del público por largos momentos.

La espera no sería larga para que los músicos volvieran con el encore, que comenzaría con uno de sus mayores hits, la romántica e ineludible “Still loving You” que el público canta emocionado, luego seguirían con “Wind Of Change” y las imágenes de la Alemania dividida por el muro.

El veneno terminaría su efecto con “No One Like You” seguida de “Rock you like A Hurricane”, que cerraban un show perfecto en que cada embestida del aguijón de los alemanes causó un efecto único que, si se evalúa como un “todo”, cumple con todo lo que el público puede esperar de una banda y un show de Rock, esa fábrica de sueños de sonido duroque ha sido construida sobre poderosos pilares y de los cuales, uno muy importante es Scorpions, su carrera, sus hits, su poder y su veneno.

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