Live Review: Briselas y Halekin deleitan con una nueva sinfonía del bosque
14/11/2017
Gustavo Avendaño (21 artículos)
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Live Review: Briselas y Halekin deleitan con una nueva sinfonía del bosque


El sábado 11 de noviembre tuvimos la oportunidad de asistir a “Sinfonía del Bosque Reloaded” en la Sala SCD Vespucio, un show íntimo preparado por dos bandas chilenas que se pueden enmarcar en los estilos del power metal sinfónico, pero presentando diferencias notables entre sí y a su vez aspectos originales que las distinguen en un subgénero saturado. Con un público que, aunque no era muy grande, estaba bastante prendido y compuesto principalmente por fans y cercanos a la banda, dándole una atmósfera íntima y agradable a la noche.

BRISELAS

A eso de las 20:45 se comienzan a subir al escenario los… ¡nueve integrantes! No es broma: dos guitarristas, un bajista, un tecladista/acordeonista, dos vocalistas, un baterista, una flautista y un violinista. No nos extenderemos en sus nombres por espacio, pero debemos resaltar que en esta ocasión el vocalista masculino Juan Pablo Yañez tuvo que restarse de la presentación (por una buena razón: ¡paternidad!), por lo que el acompañamiento estuvo el vocalista de Ulkan Newen,  Juan Pablo Bañares.

Con nueve integrantes, el escenario se hizo chico. Presenciamos al menos un choque entre miembros, y notamos que la flautista y el violinista se retiraban ocasionalmente del escenario cuando sus talentos no eran solicitados. A pesar de lo anterior, debemos destacar la presencia escénica de Juan Pablo Bañares. A pesar de solo estar cubriendo a otro miembro, su despliegue tanto vocal como psicomotor era fenomenal, moviéndose por el escenario, gesticulando, llamando la atención a los otros miembros. Tanto así que, si no lo anuncian, no me doy cuenta que no se trata de un miembro fundador para el grupo. De hecho, observamos que a la otra vocalista, Claudia Salamanca, le tomó un par de canciones ajustarse al ritmo de Juan Pablo.

En cuanto a la música, creo que Rhapsody of Fire es la referencia más cercana para el estilo de Briselas, aunque sin tanta “banda sonora de cine” y más aspectos folclóricos que por momentos recuerdan a Mago de Oz o Skyclad. Es un power muy denso y melódico, por momentos un tanto sobrecargado de melodía, que permite momentos de protagonismo a cada instrumento (incluyendo versos acompañados solo de bajo y bateria, muy a lo Stratovarius). Las guitarra afortunadamente tienen una presencia marcada con buenos riffs y solos, aunque siento que el violin de Emilio Véliz se confundía por momentos con los teclados. A pesar de tener tantos instrumentos a la vez, la mezcla de sonido fue muy competente.

Son indudables el talento de los instrumentistas de Briselas y la habilidad de Marcelo Altamirano como compositor, las melodías folklóricas incorporadas en las composiciones otorgan gran sabor, y la capacidad de dar espacio a cada instrumento merece felicitaciones. Creo que esto, sin embargo, contribuye a un sentimiento de monotonía por la sobrecarga del sonido, haciendo que los temas que son meramente “buenos” o bien, no aportan muchas novedades al sonido, como Libro de los poetas parte 1 (que, por cierto es inédita y formará parte del próximo disco) palidezcan en comparación a los temas más efectivos. Este problema es clásico en el género (quizás para algunos es más una característica que un problema), pero reconocemos que en esta presentación de una hora, Briselas lo sortea de mejor manera incluso que otras bandas conocidas del género.

Como muestra de este talento: el grupo se atreve a tocar un cover de “Mira Niñita” de Los Jaivas, y fueron totalmente capaces de hacer propio el tema cambiando los tempos, otorgando un lugar a cada instrumento para contribuir a la melodía, todo de tal manera que alguien que hubiera entrado al recinto en esos momentos habría pensado que se trataba de una canción original.

A pesar de que la banda tuvo algunos problemas para manejar tanto sujeto arriba del escenario -se notaba mucho cuando cada tema tenia que comenzar con algunos golpes a la batería para sincronizarlos a todos-, creo que su propuesta resultó muy interesante de escuchar y sobretodo de presenciar. Las imágenes proyectadas en el escenario y la puesta en escena de los integrantes, cada uno poniendo su pieza en el rompecabezas, daban luz de los talentos de composición y de ejecución de este conjunto.

HALEKIN

El segundo grupo de la noche, Halekin, se fundó en 2011 y llevaba por nombre Quimera, cambiando su nombre en 2014 después de haber debutado en los escenarios nacionales. Para comenzar el show un acróbata se desplaza a saltos y elongaciones sobre el escenario mientras una introducción sinfónica suena en el fondo. Su presencia, movimientos extravagantes e incluso su acercamiento al público logran otorgar un aire de teatralidad antes de que comience el plato principal. Este aire de teatralidad seguirá presente a través de la vestimenta de los integrantes de Halekin, las reapariciones del acróbata y, por supuesto, la música misma.

El estilo de Halekin bebe mucho más del metal “neoclásico” que del folclórico, teniendo el teclado de Alberto Peña una fuerte presencia como piano. Los riffs de guitarra de Daniel Espinosa tienen un sonido más progresivo, algo así como un Symphony X light con un agradable toque a heavy metal clásico, mientras los solos me recuerdan poderosamente a los de Luca Turilli y Michael Romero, lo cual no puede ser sino un cumplido. Aunque hubo uno que otro pasaje muy chugga chugga, muy aburridos para mi gusto, creo que el balance entre la guitarra y el teclado contribuyeron fantásticamente a darle ese toque neoclásico a cada canción.

La voz de “Fuza” sigue la línea de las cantantes líricas como Tarja, lo que ayuda también a contrastar con lo que ya presenciamos con Briselas, y es acompañada por Mauricio Moya (bajista) quien ocasionalmente contribuye voces limpias y raspadas. La dinámica entre ellos no es tan potente como la que presenciamos en Briselas o en bandas similares como Serenity, aunque creo que las voces raspadas si contribuyeron bastante a los temas tocados.

La batería de “Serious Pyro” merece ser destacada. Creo que su música no habría funcionado ni la mitad de bien sin los ritmos variados y los cambios de tempo comandados desde el kit de batería. Desde pequeñas pausas hasta acelerones que bordearon los blastbeats, la variedad incorporada a través de la sección rítmica permitió sacar a relucir cada apartado de las canciones, además de contribuir al dramatismo de su música. Es de felicitar este aspecto de Halekin, considerando lo tristemente común que es en el estilo del symphonic power que la sección rítmica sea relegada a un segundo o tercer o cuarto plano.

El setlist de Halekin fue bastante variado tratándose de una banda tan reciente. La balada Absentia comienza fuerte en los pianos y la voz de “Fuza”, crecienndo hasta culminar con unos excelentes solos de guitarra eléctrica y los aplausos del público. Inner Cold, tema inédito, es más pesado en las guitarras, mientras que el cierre con la solicitada Madness hila cada verso con pegajosas melodías neoclásicas. Incluso el cover de Tormento de Mon Laferte  (¡!) sale airoso en una presentación que no tiene puntos bajos.

… Con excepción del sonido. Cada vez que miraba al tecladista parecía estar quejándose de algo con el sonidista. Aunque con la voz y el bajo no noté problemas, los teclados desaparecían frecuentemente de la mezcla. Creo que no hubo canción sin algún tirón de orejas al sonido, llegando al punto que el mismo público gritaba al sonidista para que se pusiera las pilas. No sabemos si se trató de incompetencia de su parte o hubo otros problemas con el cableado, pero el hecho es que la persistencia de estas dificultades quebraron por momentos el disfrute del show como cuando una mosca aparece en una silenciosa tarde de verano.

Conclusión

Aunque hubo algunos problemas técnicos o de organización en la jornada, ninguno fue suficiente como para empañar la calidad de ambas presentaciones. Dos propuestas dentro del mismo subgénero, pero con estilos e influencias vastamente distintas. Esta versión de Sinfonía del Bosque nos dejó muy satisfechos con la calidad de la música y los adornos estéticos que contribuían a generar la atmósfera que cada banda quería lograr, y para los fans incluyó suficientes regalos como covers y temas inéditos. Fue una noche sobresaliente y que nos deja con grandes expectativas para el futuro de Briselas y Halekin.

Show
4.5 de 5
Sonido
3.5 de 5
Setlist
4.5 de 5
Público
4 de 5

4.13

Bueno
4.13 de 5
Gustavo Avendaño

Gustavo Avendaño

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