Conjurando intensidad, experiencia y thrash: Testament + Nile + Massive Power
25/08/2017
Gustavo Avendaño (21 artículos)
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Conjurando intensidad, experiencia y thrash: Testament + Nile + Massive Power


Esta segunda mitad del 2017 parece estar recargada en cuanto a shows de gran calidad para los fanáticos del metal. Sin ir más lejos: este show, del 24 de agosto en el Teatro Caupolicán producido por Chargola y Spider. Tres bandas con varias décadas de trayectoria, pero con un sonido intenso y vital. Y son de esas bandas que exponen una de las paradojas más divertidas que los fanáticos del género damos por sentado: la agresividad nos provoca placer, gritamos sobre odio y violencia con una sonrisa ingenua (y eso que no somos psicópatas… en teoría). Ésta fue otra de esas noches donde disfrutamos con rabia.

Pero mejor no nos adelantemos, y vayamos banda por banda antes de sacar conclusiones.

Massive Power: Los 80’s nunca acabaron

Antes de lo previsto, a las 19:55 hrs. la agrupación Metallica comienza a tocar su Kill ’em… Umm… ¡Ah, perdón! Las primeras impresiones me ganaron. Los teloneros de esta jornada son históricos en la escena. Oriundos de Maipú, formados en el 1994, con un larga duración del 2013 y ya varias demos en su haber (incluyendo Spiral of Violence, que salió el año pasado). Y un sonido que suena tan, pero tan Kill ’em All, que duele. El vocalista Nelson Muñoz suena tan Hetfield pre-88’, y el resto de la instrumentación no se sale de esa década. Cero groove, cero prog, cero fase gótica. Thrash puro y duro.

¡Y muy bien hecho! Una cosa es hacer mímica de tus ídolos, y otra es asentarte en un molde archiconocido pero que te apasiona. Massive Power parecen pertenecer a esa segunda clasificación, usando riffs y estructuras de la época dorada del thrash con gran convicción. Nada inesperado, pero tan bueno que la noción del “refrito” no se asoma a la conciencia en una luz negativa.

Pero no todo fue bueno. Hay una línea delgada que separa a una opción estética, de un problema técnico que hace sangrar los oídos. La mezcla de sonido para Massive Power permitía distinguir riffs e incluso las voces, pero los excesos en la mezcla de sonido -particularmente la amplificación de las guitarras- hacían que las nimias pifias esperables en este estilo se elevaran hasta niveles molestos y dolorosos.

Aunque me dejaron con un tinnitus del demonio, el ataque de thrash fue muy efectivo: el público agito sus cabezas, la presencia en el escenario fue adecuada, e incluso se regalaron algunos casetes por ahí. Con una banda bastante agradecida y contenta, Massive Power dio un buen inicio a la noche.

Nile: En el gran altar oscuro donde es invocado el poder itifálico que los antiguos dioses entregaron a sus súbditos en papiros provenientes de la tierra roja que yace más allá del Egeo

¡Uff! Declaro que no soy fanático de esta agrupación… pero tal vez mi posición vaya a cambiar luego de esta noche. Bastó un setlist de 50 minutos que recorrió los temas más conocidos de toda su carrera. Esta banda gringa se lució. Así de simple.

Partieron a las 20:45 (¡quince minutos antes de lo previsto!) con una introducción pregrabada, estableciendo de inmediato esa atmósfera egipcia que fascina y distingue a la banda, para luego anotar con su ataque de death metal. Una de las gracias de Nile es que, bebiendo de esas influencias del technical y brutal death, las composiciones se logran cohesionar gracias a las melodías mediterráneas que incorporan a través de sus riffs y los ocasionales teclados.

Dicho de otra manera: los tipos son capos, dominan perfectamente lo que hacen. La cosa egipcia no es solo para darle color: es parte integral de su sonido. Ese dominio y ese color se despliega en escena con maestría. Posicionados en el escenario como Cerbero, con tres micrófonos y tres guitarras que salen del cuerpo que proporciona la batería potentísima de George Kollias, el ataque a tres voces de Nile es intenso y sorprendentemente dinámico. Están los pasajes melódicos en Defiling the Gates of Ishtar, el imponente midtempo de Sarcophagus y la genialidad pura que es Unas Slayer of Gods (donde varios coreamos con la intro esa melodía que fue inmortalizada en el metal por Candlemass). Aunque el grueso del arsenal de Nile consiste en ataques de blasts beats, riffs rápidos y solos de guitarra, no hubo un solo minuto que se hiciera tedioso (algo difícil de lograr en este subgénero).

Realmente no hay mucho más que decir. La ejecución fue perfecta, el setlist satisfactorio, el público bastante receptivo (aunque sólo hubo mosh en Black Seeds of Vengeance, canción con que cerraron) y una banda muy segura en el escenario.

¡…Ah! Que no se me olvide elogiar al sonidista. Tratándose de la banda más “brutal” de la noche, el sonido fue perfecto, sin acoplamientos o pifias de cualquier tipo, con voces claras, guitarras afiladas y una batería potente.

Testament: Un monumento a la vigencia del thrash

La carrera de Testament es bastante conocida. Con más altos que bajos, la agrupación liderada por Chuck Billy se ha mostrado resiliente al paso del tiempo, de las tendencias e incluso enfermedades devastadoras. Se trata de una de las bandas clave del género en sus inicios, y actualmente siguen siendo una banda clave en el resurgimiento que ha experimentado el thrash desde aproximadamente una década, demostrando que se puede sostener aquella voracidad juvenil sin que eso implique perder en originalidad o inteligencia.

Saltemos de inmediato al punto malo previsto: la mezcla de sonido. En particular, noté que el micrófono de Chuck estaba al borde del colapso, llegando a chirriar en repetidas ocasiones cuando recurría a su voz más raspada. Tras el excelente sonido de Nile, esto me pareció decepcionante… incluso si en el metal uno se malacostumbra a sufrir con malas mezclas.

¿Lo bueno? Todo lo demás, comenzando con el telón, agraciado por el impresionante arte del Brotherhood of the Snake. Yendo más al grano, el setlist recorre casi toda la discografía de Testament, aunque dando más peso a los primeros dos y a los últimos dos álbumes, omitiendo solamente al Demonic y The Gathering. En total fueron 18 temas más los solos de guitarra y de bajo. Como era de esperarse, el público mosheo más en las primeras y en las últimas canciones (por supuesto que Into the Pit fue la pura &#$%@), donde justamente se concentraban las canciones más recientes y las más viejas. Es que lo mejor de este setlist fue su rango: canciones viejas y nuevas, canciones melódicas y agresivas, toques de death metal por aquí y de heavy metal por allá… ¡y cero baladas!

Este rango es personificado por el propio Chuck, quien armado con su extraño micrófono/espada láser recorrería tanto el escenario como su propia voz. Se trata de uno de los vocalistas más versátiles del thrash, y un frontman de tomo y lomo que exuda pasión por su arte. ¿Y qué decir del resto de la banda? Puras leyendas. Apartando las apariciones en solitario –que podrían haber sido más interesantes- en cada canción se hizo gala de riffs forjados en acero ochentero y solos de guitarra atrapantes. Y no olvidar la durísima batería de esa bestia que algunos llaman Gene Hoglan.

En total, asistimos a 100 minutos de uno de los mejores exponentes del thrash. Una banda enérgica, bien aceitada, que ha hecho historia y parece empeñarse en continuar escribiendo nuevos capítulos.

Bajando las revoluciones

Las palabras que se me vienen a la mente tras esta jornada son: intensidad, dominio, potencia. Las promesas de este show fueron ampliamente cumplidas. Dos bandas de lujo asiduas a nuestro país y unos teloneros chilenos de buena calidad. Lamentablemente los típicos problemas de sonido se hicieron presentes, y en cuanto a la organización se dio la extraña ocurrencia de que las primeras dos bandas presentaron antes de lo previsto y la última con un retraso de 15 minutos, sumando un tedioso receso de 50 minutos. Problemas típicos, a los que nos malacostumbramos pero resistimos, porque el placer de presenciar a bandas de este calibre es capaz de transformar adjetivos agresivos, moretones e incluso el tinnitus en buenas experiencias.

Setlist Nile:

  1. Ushabti Reanimator (Intro)
  2. Sacrifice Unto Sebek
  3. Defiling the Gates of Ishtar
  4. Kafir!
  5. In the Name of Amun
  6. Sarcophagus
  7. Unas Slayer of the Gods
  8. Black Seeds of Vengeance
  9. Khetti Satha Shemsu (Outro)

Setlist Testament:

  1. Brotherhood of the Snake
  2. Rise Up
  3. More Than Meets the Eye
  4. The Pale King
  5. Centuries of Suffering
  6. Solo de guitarra (Alex Skolnick)
  7. Electric Crown
  8. Into the Pit
  9. Dark Roots of Earth
  10. Stronghold
  11. Low
  12. Throne of Thorns
  13. Practice What You Preach
  14. The New Order
  15. Solo de bajo (Steve DiGiorgio)
  16. Urotsukidôji
  17. Souls of Black
  18. Over the Wall
  19. Alone in the Dark
  20. Disciples of the Watch

Setlist Massive Power:

  1. Homicidal Blackouts
  2. Rightwing Control
  3. Mass Crime Corporation
  4. Political Class
  5. Force
  6. March of Destruction
Show
4.5 de 5
Sonido
4 de 5
Setlist
5 de 5
Público
5 de 5

4.63

Bueno
4.63 de 5
Gustavo Avendaño

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