Las plegarias fueron escuchadas y por primera vez en toda su trayectoria, los nórdicos de HIM se presentaron en suelo chileno el pasado primero de abril. Más de 3500 asistentes se deleitaron con los finlandeses que hicieron vibrar, mediante su música y el coreo de los fans, a un concurrido Teatro Caupolicán. Obra y gracia de Chargolla Producciones.

Ville Valo y compañía comenzaron dentro de lo planificado, pasadas recién las 21:00 horas, con el intro de Lucifer Chorale, despertando a un público que no se mostró muy entusiasmado, lamentablemente, con los teloneros del evento, los chilenos Androi-D. La partida oficial se dio con Buried Alive by Love, sacado del ya clásico álbum Love Metal del 2003. Si bien el inicio fue arrollador en lo que a puesta en escena, sonido y reacción del público se refiere, no se pudo escuchar muy bien la voz del frontman en el primer tema. Pero el entusiasmo era tal que no importaba.

Dando una pausa donde el carismático vocalista saludó y preguntó por el bienestar de los fanáticos en sector cancha, los finlandeses volvieron a la carga con Rip Out the Wings of a Butterfly, con el sonido ya calibrado, y la banda recibiendo a cambio un sostén lanzado al escenario, el cual Ville colgó del atril del micrófono y movió de acá para allá también en Right Here in My Arms.

Unos pesados acordes y unos graves demoledores dieron paso a The Kiss of Dawn, luciéndose Mikko Paananen en el bajo y logrando un cambio de atmósfera a algo más visceral y oscuro, luego de la “alegre” partida que fue recibida con entusiasmo por la fanaticada.

All Lips Go Blue se sucedió de forma natural, casi como por una rara alquimia lograda por la agrupación en pleno trabajando en conjunto, haciendo que en Join me in Death el público se mantuviera en un raro y respetuoso silencio mentras Valo cantaba, quien aprovechó para dejar participar a la fanaticada de los coros, logrando palmas a voluntad. El hombre sabe cómo manejar al público, pero a la vez no se jacta de ello como pasa en otras bandas, y esto es positivamente recibido por la audiencia.

De esta forma, Your Sweet 666, Passion’s Killing Floor y Soul on Fire tuvieron lugar un acorde tras otro, donde el guitarrista Mikko Lindström se lució magistralmente con riffs pesados y penetrantes, solos vibrantes y gran virtuosidad. Ville Valo no se quedó atrás y llegó incluso a realizar algunos guturales, sin dejar de lado su característico juego de voces graves y agudas sucediéndose en todo momento.  Para entonces, el frontman ya recibía incluso ramos de flores de parte del sector cancha.

Valo nuevamente pausó las cosas, agradeciendo la respuesta y entusiasmo del público en cada tema del repertorio, y avisando que se irán por algunos momentos a un mini break, y fumar un par de cigarrillos. La barrera del idioma fue notoria en ese momento, ya que gran parte de la audiciencia pareció no entender lo dicho y se impacientó bastante.

Sin embargo, luego de un período de tiempo corto pero entero, Wicked Game comenzó a sonar para encender nuevamente los ánimos, siendo tal vez el punto más álgido de la velada. Sin dar tregua, empezaron los acordes de Tears on Tape, canción que da nombre a su último trabajo y también a la gira, Tears on Tour Latin America.

Una poderosa y cautivante intro dio lugar a Poison Girl, tema donde el público tuvo una gran participación e hizo vibrar el Caupolicán. A su vez, For You causó estragos y llevó al público femenino del evento (gran parte del mismo, además) a gritar a todo pulmón unos “¡mijito rico!” dedicados a Ville Valo.

Acto seguido, un breve discurso del frontman comenzó a confirmar lo inevitable, donde Valo destacó lo maravilloso que es para ellos estar tocando por fin en Chile, luego de haber querido venir hace tanto tiempo, y que no están para nada decepcionados con el recibimiento.

Unos sonrientes HIM dieron paso entonces a The Funeral of Hearts, logrando aún más gritos y coreos de parte de una enardecida audiencia, que se mantuvo exigiendo más temas a pesar de habérseles dicho que, al parecer, esto era el final.

Pero por supuesto que la cosa no acabaría ahí. La banda volvió interpretando una energética Into the Night, la cual Valo interrumpió a la mitad para cerciorarse de que algunas personas en cancha estén bien. Corroborado esto, el tema continuó desde el punto donde lo dejaron, mostrando una gran capacidad de coordinación y entendimiento entre los integrantes de HIM.

Pegadito a esto le siguió It’s all Tears (Drown this Love), dando paso luego a When Love and Death Embrace, de su placa Greatest Lovesongs Vol. 666.

El broche de oro de la noche fue Sleepwalking Past Hope y Kiss the Void, combo doble con el que los nórdicos cerraron su presentación en el Caupolicán, ante una agradecida concurrencia que hizo notar su larga espera por poder verlos en vivo en suelo chileno.

Pasando el impase del comienzo, la velada tuvo un sonido excelente y un sorpresivo manejo vocal del frontman Ville Valo, de quien se escucharon rumores que ponían en duda sus capacidades de canto. Podemos decir que si alguna vez tuvo problemas, los ha superado con creces.

Punto aparte digno de destacar fue la iluminación del evento, capaz de crear y deshacer atmósferas que acompañaban cada una de las canciones y llegaban a hacer parecer al Teatro Caupolicán un lugar diferente cada vez.

HIM vino a Chile, e hizo bien.

Revisa las fotos del recital en nuestra galería.

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