El concierto del viernes 4 de octubre en el Estadio Monumental no tuvo precedentes, y para muchos fanáticos marcó un antes y un después en la historia de sus recitales favoritos. No es para menos, ya que se trataban de al menos cuatro generaciones de rockeros que jamás habían visto en vivo a los padres del heavy metal, Black Sabbath, con su casi (casi por la ausencia de Bill Ward) alineación completa, encabezada por su vocalista original, Ozzy Osbourne, en suelo chileno.

Lo de Black Sabbath fue oscuro, potente y coreado por las 50 mil almas enloquecidas, que respondían a cualquier murmullo que Ozzy lanzara, como sus acostumbrados “uh-uh”, antes de cada canción, y sus “olé olé” para prender los ánimos. Pero por supuesto que no todo el mérito es de los ingleses, ya que la banda de soporte, a pesar de que fueron a los leones en cuanto a sonido, tiró su material más potente en la apertura. Una hora intensa a cargo de Dave Mustaine y Megadeth.

Megadeth

Con camisa blanca y su larga cabellera pelirroja, Mustaine entró al escenario y recibió una ovación instantánea de los presentes. Es mi tercera vez viendo a uno de los cabecillas del Big Four y sin embargo no dejan de darme escalofríos cuando me doy cuenta de que en realidad son más que una imagen en un póster y son de carne y hueso como tú y yo. Eso lo provoca una banda con presencia y una calidad musical increíble, sin fisuras y con una mochila cargada de inolvidables.

A diferencia de otras veces, la canción de apertura no fue Wake up Dead, sino Hangar 18. Una inteligente apuesta para dar la ilusión de un cambio de aire y nueva organización de sus canciones, sin embargo no hubo que esperar mucho para oír el clásico del Peace Sells, ambos temas juntos funcionan perfectamente.

De ahí en adelante fueron sólo clásicos, uno tras otro, y como de costumbre el público se cantó hasta los riffs. Lo más rescatable de Megadeth –más allá de su genial ejecución, donde no hay mucho que criticar- fue lo bien que asumieron su lugar como teloneros, donde en una hora supieron resumir bastante bien lo mejor de su carrera, incluyendo sólo un tema de su repertorio más nuevo, con Kingmaker del Super Collider.

Setlist:

  • Hangar 18
  • Wake Up Dead
  • In My Darkest Hour
  • She-Wolf
  • Sweating Bullets
  • Kingmaker
  • Tornado of Souls
  • Symphony of Destruction
  • Peace Sells
  • Holy Wars… The Punishment Due

Black Sabbath

Terminado Megadeth, y luego de unos quince minutos, bajaron las luces, un telón negro obstaculizó la vista del público hacia el escenario y todo quedó en silencio hasta que Ozzy, desde atrás, saludó con un “olé olé”. El príncipe de las tinieblas exigía su bienvenida y la quería fuerte.

Se levantó el telón, y ahí estaban, casi como si el tiempo nunca hubiera pasado y se hubiera detenido en 1968, cuando cuatro jóvenes de Birmingham se reunieron para hacer música espeluznante y que imitara el efecto del cine de terror. War Pigs fue la elegida para abrir el show de dos horas.

Como si jamás se hubiera separado, así sonaba Black Sabbath, obviamente a cargo de la maestría del verdadero dios de la guitarra, Tony Iommi, quien hizo gala de su puro e inconfundible estilo en las seis cuerdas. Entre sus pegajosos riffs y el desplante de Ozzy como uno de los mejores frontman en la historia del rock, delinearon los recuerdos que los más acérrimos de Sabbath jamás olvidarán de ese primer encuentro con los padres del género.

Into the Void; Black Sabbath; Fairies Wear Boots; Iron Man; y Paranoid, marcaron los puntos más altos del recital, que hicieron vibrar, saltar y cantar a todo pulmón esas canciones que antes de ese día sólo habían sido escuchadas a lo lejos y vistas desde el televisor. El setlist fue notable, ya que además supo incluir bastante bien los temas nuevos, que tienen un sonido indiscutiblemente arraigado en sus raíces.

Sin embargo, no fueron sólo Butler, Iommi y Osbourne los que se robaron la película. El recién incorporado baterista, Tommy Clufetos (ex Ozzy Osbourne), se lució en ejecución, potencia, y en un solo de unos 10 minutos en las percusiones que sacaron aplausos y euforia al máximo. Gran aporte al show y al sonido de Black Sabbath.

Definitivamente este concierto era una necesidad y una obligación. Al que no fue, lamento mucho decirle que se lo perdió, porque entre la avanzada edad de sus miembros, sus antiguas adicciones y el cáncer con el que batalla Tony Iommi, Black Sabbath podría estar viviendo el epílogo de su carrera, o al menos de sus giras mundiales. Para los que fuimos, podemos morir en paz.

He aquí el setlist!

  • War Pigs
  • Into the Void
  • Under the Sun/Every Day Comes and Goes
  • Snowblind
  • Age of Reason
  • Black Sabbath
  • Behind the Wall of Sleep
  • N.I.B.
  • End of the Beginning
  • Fairies Wear Boots
  • Rat Salad
  • Iron Man
  • God Is Dead?
  • Dirty Women
  • Children of the Grave
  • Paranoid