Hasta el Club Rock & Guitarras de Santiago llegaba una leyenda del heavy metal, pero de esas leyendas que lo son casi por casualidad y por rebeldía, de esas que permanecen clavadas en ese período de la historia como si el tiempo no transcurriera. Me refiero a Paul Di’Anno, responsable de otorgar su voz a los dos primeros álbumes de Iron Maiden (Iron Maiden y Killers), ambas piezas maestras del catálogo de los británicos y que aún facilitan canciones para que el vocalista sucesor, Bruce Dickinson, versione.

Aunque Iron Maiden es una parte fundamental -si no, principal- de la historia musical de Paul Di’Anno, no tiene sentido volver a repasar cómo el vocalista original interpretó las mismas canciones del mismo catálogo de siempre. Lo interesante de esta última visita del inglés, no es revivir lo que se ha visto en más de una vez, sino referirnos por completo a su presente; al modo en que se para (se sienta, más bien) en el escenario; y cómo busca un punto de encuentro entre su pasado, como frontman de una de las principales bandas de heavy metal del mundo, con su pasión por la ruda y breve furia del punk.

Muchos ya estábamos preparados para lo que íbamos a presenciar. Ir a ver a Paul Di’Anno no es ir a ver a un rockstar que salta por las tablas y que corre de un lado para otro. Al contrario, es más bien como ir a visitar a un tío bien desgastado por la vida y los excesos del rock, pero que lo sigue viviendo en sus venas a pesar de su condición física. Salió con muletas y acompañado de dos personas que estaban como por estar, porque si se les caía poco podían hacer con semejante masa muscular. Así, Di’Anno logró avanzar los eternos dos metros que lo separaban desde la puerta del backstage a la silla instalada en el centro del escenario, junto a una mesa donde había agua, vasos, un cenicero y una botella de Jack Daniels. Al final del concierto, el agua estaba intacta.

La banda de apoyo estuvo a cargo de los nacionales “Genghis Khan”, banda tributo -adivinen de quién- que incluso salió en defensa de Paul cuando éste se enfrascó en una discusión, a pocos minutos de iniciado el show, con un fan que le había lanzado cerveza en la cara. Al parecer, el entusiasmado fanático pensó que la voz de “Remember Tomorrow” estaría igual de contento que él si le lanzaban cerveza al cuerpo, y no entendió nunca el enojo del cantante. No fue sólo el vocalista de “Killers” quién le profirió amenazas e insultos, sino que todo el público presente que quería evitar una prematura salida de Di’Anno, que ya se había retirado en mitad de un concierto durante una visita en la década de los 90’s. Ahí, los “Genghis Khan” apañaron al maestro de ceremonia, imitando su ira y posterior arrepentimiento con haber sido, según sus propias palabras, “tan agresivo” en su manera de expresarse.

Superando la línea de la bipolaridad, y tras mucho compartir opiniones sobre las drogas -donde destacó que la marihuana “is for pussys”Paul Di’Anno se manifestó constantemente agradecido de las muestras de cariño del público. Se llevó una bandera chilena que le regalaron y no se cansó de agradecerle al que la llevó, al punto que hasta el sirvió un vaso de whiskey. Se quejó de no poder “levantar su trasero” y de que sus ayudantes no le llevaran un encendedor a tiempo. Dijo que su visita previa en Brasil había sido buena, pero que en Chile era una locura y que le encantaría vivir acá.

Lo rescatable de todo, fue que jamás se rindió, nunca dijo “no puedo seguir”. Di’Anno, si bien no es poseedor de un excelente estado de salud ni tampoco de una gran voz, cumplió con las expectativas de buena manera, con garra, mucha fuerza y con un dominio absoluto a pesar de estar limitado en sus movimientos. Rindió en un concierto de cerca de una hora y media, con canciones exigentes incluso para su registro, y otras tantas bastante rápidas para su condición. Pero más que eso, es sorprendente que Paul Di’Anno siga en gira manteniendo su estilo de vida. Lo que se presenció el viernes fue un milagro de la ciencia y del rock. Así es Di’Anno, desafiante con la vida y autodestructivo como el punk, demasiado anarquista como para permanecer en el régimen de Steve Harris y compañía.

  • Ides of March
  • Sanctuary
  • Wrathchild
  • Prowler
  • Marshall Lockjaw
  • Murders In The Rue Morgue
  • Children Of Madness (Battlezone)
  • Genghis Khan
  • Remember Tomorrow
  • Charlotte the Harlot
  • Killers
  • Phantom of the Opera
  • Iron Maiden
  • Running Free
  • Transylvania
  • Blitzkrieg Bop (Ramones)
  • Anarchy in the UK (Sex Pistols)

Disclaimer: Iron Spell será comentado en otro artículo, pues nos dejó impresiones que merecen revisarse aparte.

[ot-gallery url=”http://aggresion.net/gallery/paul-dianno-en-chile-iron-spell/”]