Soulfly tuvo una demoledora presentación en el Teatro Caupolicán. Una deuda saldada luego de las precarias condiciones en las que se presentó anteriormente, en el reducido espacio del Club Espacio 334 de calle San Diego el año pasado, y la discoteque EntreDos el 2007. Sin embargo, su pesado setlist y abrumadora puesta en vivo se vio opacada por poca asistencia, problemas técnicos, y una tardía puesta en escena, que para algunos quedó con gusto a poco, debido a la exuberante cifra de cuatro teloneros.

A nivel general, los asistentes obtuvieron lo que fueron a buscar, y se notó en el animado ambiente que reinó durante gran parte de la velada en el sector “cancha” del Caupolicán.

Sin embargo, una excesiva saturación y diversos problemas de interferencia en la amplificación de las guitarras fueron una constante durante casi todo el show, partiendo por In Cold Blood, que tuvieron la pesada tarea de abrir con aún pocos asistentes. Por lo mismo, la respuesta del público fue casi nula, exceptuando unos aplausos de cortesía que nunca vienen mal. Sin embargo, el esfuerzo y el profesionalismo de la banda se hicieron notar.

Luego de una pausa, fue el turno de 2X. La reconocidísima banda de nu metal chileno, podría decirse que la insigne de la “cultura aggro” que imperó en nuestro país en los 00’s, abrió poderosamente con nuevo material, a tal punto que ya no importó mucho la saturación de la amplificación ya mencionada. En este sentido, el público, que ya era más numeroso, se movía más por la inercia de los temas conocidos, partiendo por No lo Podrás Sostener, y luego haciendo un variopinto recorrido entre nuevo material y clásicos del Pateando Cráneos y Lucha Eterna.

Aparte de la nueva y cambiante formación, donde solo Alex de la Fuente es la constante, el nuevo DJ de la agrupación, DJ Willy, se lució en las tornamesas con unas potentes intros para Juicio y Castigo y La Fuerza Policial, un combo doble que fue avivado por los frecuentes agregados de una trutruca a cargo de Alex, quién se notó fuertemente impetuoso, tal vez por los ya 40 años del Golpe de Estado, tema central del cuarto tema de su primer álbum.

Lamentablemente, 2X dejo el ánimo muy alto como para que los asistentes afrontaran a los próximos teloneros, Texas Curse. Los brasileños fueron respetuosos y simpáticos con el público, aunque a veces el “carisma” de su frontman chocó a algunos y fue tildado de “Mike Patton wannabe”. El southern rock de los chicos de Sao Pablo no fue suficiente para impresionar a un público que venía saliendo del trance que significó para muchos 2X, pero se levantó tributando a Down, con Stone the Crow, que encendió un poco el ambiente antes de despedirse.

Finalmente, el desfile de teloneros terminó con The Silence, esperada por bastantes en el público y que fue abruptamente cortada por motivos de tiempo, alcanzando sólo a tocar tres temas. Sin embargo, alcanzaron a demostrar poderío y calidad, y respetuosamente agradecieron al público para darle paso al plato de fondo: Soulfly.

Para ser francos, los brasileños salieron bastante tarde, unos 45 minutos según la calendarización oficial. No obstante, para muchos valió la espera apenas comenzaron a sonar los primeros acordes de Plata o Plomo, a pesar de la mala ecualización y que Tony Campos, bajista reconocido como la voz de Asesino y gran contribución de Static-X, a pesar de tener un gran protagonismo en la canción tributo a Pablo Escobar, su voz sólo fue escuchada, tal vez, por los que estaban pegados a la reja, cerca de él, por problemas con su micrófono.

Prophecy arregló las cosas con Mark Rizzo en la guitarra, nuevamente, haciendo olvidar el mal rato a los que esperaban los guturales chingones de Campos. Le siguió la comunión de generaciones con Back to the Primitive, temazo de su segundo trabajo que unió a viejos y jóvenes con un clásico que ya tiene 15 años. Lamentablemente, el pelado barbón de Tony Campos pudo haber brillado en lo que vino después, Defeat U, haciendo las voces que en la versión del álbum hace Danny Marianino; pero aún la producción no solucionaba su problema con el micrófono. Tal vez previendo esto, rápidamente se dio paso a Seek n’ Strike, I and I, y Babylon, cuya doble pedalera inicial remeció los cimientos del Caupolicán.

Luego, con una pequeña pausa llena de expectación, Max Cavalera dio rienda suelta a clásicos de su autoría en Sepultura, volviendo a todos locos con Refuse/Resist, y no dejando respirar a nadie volviendo a la carga con Territory, dejando el desmadre y un circle pit nada envidiable para la poca gente que estuvo presente en el acto principal. La misma gente que se fue de espalda cuando Max anunció y comenzó a tocar los acordes de Wasting Away, canción perteneciente a otro de sus proyectos, Nailbomb.

Nuevamente una pausa, donde Cavalera nos cuenta en un nutrido portuñol lo que tocará a continuación, Straighthate del álbum Roots, destacando antes de empezar que fue el primer tema que compuso para el insigne álbum de Sepultura. Al final de la canción, un mini tributo a Black Sabbath con un extracto de Iron Man, para arremeter con fuerza usando Rise of the Fallen, tema con el que abrieron su presentación el año pasado.

“¿Quieren escuchar un adelanto de Savages?”, pregunta el frontman a un público animado, anunciando el ingreso de Richie Cavalera para interpretar Bloodshed, adelanto de lo que se viene en octubre con la nueva placa. Y para no bajar los ánimos, la banda lanza otro combo doble demoledor de los tiempos de Max en Sepultura, Roots Bloody Roots + Attitude.

Con lo que parecía el final, dieron las buenas noches y las gracias, pero un público reticente a irse los hizo volver y tocar los primeros segundos de Jumpdafuckup, para finalmente despedirse como se debe, anunciando a una concurrencia enardecida cuatro palabras que desataron la euforia final: Eye for an Eye.

Termina el primer tema del primer álbum de la banda, despidiendo a un agotado pero sonriente Max, quien se retira al backstage mientras sus compañeros interpretan un medley de The Trooper, de Iron Maiden.

Mark Rizzo, Tony Campos y un hasta ahora desconocido baterista que hizo vibrar el recinto, Kany Lora, culminaron el cierre y se apagaron las luces.

A pesar de la férrea presentación de Soulfly la noche del 20 de agosto, la poca concurrencia de público y la excesiva cantidad de teloneros, sumado a problemas de ecualización, levantó serias dudas del público con la productora, eMeDe Producciones, a quienes sin embargo se les agradeció la tercera venida de la banda, a tocar en un espacio acorde a su trayectoria.

Realizar el evento un día martes tal vez jugó en contra en este caso, leyendo muchas quejas en redes sociales de gente que quería asistir y tuvo que ceder la entrada por motivos de trabajo.

Finalmente, y aunque a algunos les duela, la edad empezó a jugar en contra de Max Cavalera, quien ya no está para los trotes de siempre y le cuesta mantener los gritos o el aliento en algunos temas, y se notó en esta presentación. Tal vez una ecualización con más preponderancia a la voz habría ayudado un poco al líder del cuarteto, decían algunos a la salida del show.

De todas formas, Soulfly saldó la deuda y el público con ellos, en un show donde reinó el dicho “pocos pero locos”.

Imagen cortesía de Fotografías Violeta